Consejos para rabietas

 

Cuando nuestro hijo está ya en los dos años y empieza a entender lo que él mismo desea, se nos pueden presentar complejas situaciones de las que muchas veces no sabemos cómo salir ilesos. Ya ellos empiezan a tener su personalidad y a expresar de cualquier forma qué es lo que quiere, incluso con pataletas o rabietas.

Hoy estoy haciendo un poco de memoria para poder dejarles algunos pequeños consejos a las mamás que estén pasando por este momento. Si bien con A. no recuerdo lo que fue pasar por cosas así, con G tuve que aprender a manejar estas situaciones. Era un pequeño muy suyo, con ideas y deseos muy claros siempre para su edad, y por qué no decirlo claramente, con los típicos caprichos materiales que suelen tener los niños. A veces en los centros comerciales me montaba tremendos pollos al pasar por la juguetería y ver que no le compraba el jueguete que había visto, pero es que no siempre se puede, ni se debe. Al entender que el no realmente era un no, comenzaba la rabieta. Lloros, súplicas, tirarse al suelo… y todo lo que suele acompañar a esta clase de pataleta, que he de decir no es un comportamiento extraño en los pequeños, suele ser de lo más normal en estas edades. Que tu hijo te monte una pataleta en la calle no te debe hacer sentir mal, ni pensar que lo has estado malcriando, son etapas donde el pequeño va aprendiendo y sobretodo comprendiendo.

Precisamente por ese sentimiento que suele despertar, mi primero consejo es:

  • Nunca actúes sobre tu hijo por el qué dirán. No sientas vergüenza, no importa quién mire o qué digan. Controla tu “apuro” y sentimientos y trata de comprender la edad de tu pequeño, su deseo, su dolor y su desconsuelo.

Nosotros somos los que convivimos con nuestro hijo, sabemos cómo es, cómo reacciona y qué necesita en cada momento. Y justo en este momento donde te estás viendo apurada y estresada por la situación, no faltará la persona extraña que venga a entrometerse y dar consejos. Hasta ahora el más común que he visto por norma general suele ser que si les prestamos atención la pataleta no terminará, que sigamos nuestro camino que él nos seguirá. Mi segundo consejo:

  • Cuando los adultos nos sentimos mal por cualquier motivo, nos gusta saber que tenemos a la otra persona ahí para darnos su apoyo, o simplemente para sentir su compañía. No dejes que tu hijo en ese momento se pueda sentir abandonado, acompáñale. Si ves que las palabras sólo le alteran más sólo quédate a su lado, que sepa que estás con él aunque eso no cambie tu decisión. Igual encuentras algo a mano que también le gusta para desviar su atención. Nunca sigas caminando dejando a tu pequeño atrás, los tiempos que vivimos no están para eso.

Cuando con G vivía este tipo de situaciones, a pesar de verle muy pequeño después tampoco dejaba pasar el tema. En casa, en la cena o cualquier otro momento de tranquilidad, aprovechaba para volver a sacar lo ocurrido, hablarlo con él, explicarle. Darle las razones del por qué no podía ser, conocer un poco cómo se había sentido y que él también supiese cómo me había sentido yo. En este momento nuestros hijos son muy pequeños para comprender muchas cosas, pero no lo son para enseñarles a compartir sus sentimientos.

  • Mi último consejo es que no tomen las rabietas como una parte negativa. Una pataleta nos abre muchas puertas para llegar aún más a nuestros pequeños y conocer otras partes de él que de otra forma no hubiésemos podido profundizar tanto. Esto nos sirve para saber cómo trabajar con él para que consiga canalizar algunas emociones.

 

 

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8 comentarios

  1. Ufff, sabes que llevo un buen rato sentada en el sillón esperando que el piojo se tranquilizara??? Obviamente, todo ha sido consecuencia del sueño que tenía pero no quería dormir sino fiesta y claro una cosa es ser permisiva con el horario ahora que está en casa y otra que duerma la siesta a las 6!!!

    Así que me he llenado de paciencia, lo he dejado llorar y patalear hasta que se ha relajado y ha venido en mi busca. Ahora duerme y yo tecleo,je je je, en una hora lo despierto salga el sol por donde salga!!!ja ja
    un besazo

    • Así es Elva en esos momentos hay que llenarse de paciencia, aunque normalmente es lo más complicado de mantener. Lo importante es nunca olvidar la edad que tiene nuestro hijo, verle tal cual es sin querer que acepte una explicación, porque obviamente aún no puede y menos en esos momentos de nerviosismo.

      Un besote preciosa!!

  2. Nuestro Mundo de Padres – España – Soy Raquel. Esposa y madre imperfecta de 3 hijos a tiempo completo. Convencida de que TODO tiene sentido en la vida. Con los pies en la Tierra y la mirada en el Cielo.
    Nuestro Mundo de Padres dice:

    Estas situaciones siempre son incómodas. Nosotros todavía no hemos llegado a ellas, pero lo haremos, si Dios quiere, cuando nuestra hija crezca. Gracias por los consejos.
    Es cierto lo que dices, siempre hay que estar al lado de nuestros hijos, incluso en momentos como estos que es cuando más lo necesitan.

    Un abrazo,

    • Sí!! a mí me apena mucho ver que algunas personas les ignoran en esos momentos e incluso los dejan solos.. me pone los pelos de punta. A veces los adultos tenemos muy poca empatía con los pequeños.

      Un abrazo!!

  3. Gracias por tus consejos! La verdad que a mi al menos me vienen estupendamente porque justo estoy entrando en los terribles dos, y ya hemos tenido mas de una rabieta

  4. Súper interesante el post…sobre todo no olvidarnos de ese gran detalle de no seguir caminado dejándole por detrás…anda q no lo hago a veces y rápido me doy cuenta del error…pero tambien rápido puede pasar lo peor…me lo tengo q tatuar en la retina para no volverlo hacer!!

    Tienes además razón en quedarse a su lado, en silencio, yo lo hago a menudo, aprovechando ese silencio para respirar hondo y contar hasta diez y además de conseguir tranquilizarme yo, mi hijo acaba respondiendo en el modo justo…

    Un abrazo

  5. Hola, tengo una niña de 3 años y un niño de 2. estoy deacuerdo en una cosa: cuando tienen sueño o hambre o una necesidad de ese tipo una rabieta solo está poniendo de manifiesto que necesita nuestra ayuda (ofrecerles pronto qué comer, o favorecer que puedan irse a dormir no teniéndolos fuera de casa en sus horas de dormir,por ejemplo…). Si lo solucionamos la rabieta se acaba.
    En cambio a veces la rabieta es fruto de una necesidad psicológica o emocional y no por ello menos importante. Por ejemplo la típica escena de pataleta por que quieren algo a lo q nos negamos. Yo comparto la idea de que hay que acompañar, explicar, escuchar, empatizar…pero creo que se nos juzga muy a la ligera a las que estamos a favor del «cachete educativo» por llamarlo de alguna manera. Se dice de nosotras que somos personas con pocos recursos (esto si alguien me lo explica más a fondo por mí encantada) poco reflexivas o q damos el cachete por explosion pq ya no sabemos qué hacer. A mí no me gusta pegar a mis hijos (ni me gustaría pegar a nadie más aunque pensara que se lo merece), no disfruto haciéndolo y aun así creo que es necesario. Cuando doy un cachete no lo hago sin pensar sino después de un rato de reflexión. Y es cuando estoy «bastante segura» de que las cosas no van por buen camino por otros métodos (que en circunstancias tranquilas suelen funcionar como por ejemplo explicarles el motivo de las cosas) cuando decido aplicar el cachete. Y no le pego y me voy a otra cosa. Sino que despues espero a que se calme, le abrazo cuando busca el consuelo…y cuando ya está tranquilo hablo con él de porqué le he pegado o mejor dicho de porqué opino que se está «portando mal». Y la gran mayoría de veces estoy segura de que lo ha comprendido porque es capaz de hablar de ello y aplicarlo en situaciones que se producen mas adelante o con otros niños.
    Muhas veces se dice que la violencia genera mas violencia y eso es así en parte. Pq si pego a mi hijo por «egoísmo» de que me deje ya tranquila él lo utilizará igual en el futuro (pegará para conseguir sus objetivos egoístas, pisando los derechos de los demás para conseguir sus metas). En cambio si pego con autocontrol y en el momento que considero adecuado creo que entendera que ciertos comportamientos no son aceptables en la sociedad (y me refiero en la convivencia co los demás, no a el «qué dirán») Pongo un ejemplo: mi hijo quiere subir al columpio pero hay otro niño usandolo, entonces se acerca para «hacerle bajar» osea intenta pegarle para que se vaya, o estirar del columpio para quitárselo. Entonces le digo que eso no se hace, que ahora esta usandolo otro nene y tiene que esperar un poco. Si esta tranquilo podemos hablarle que si todos esperan un ratito asi todos pueden jugar, y de que cuando suba sera un ratito para que tambien puedan subir otros niños. El día que está «de buenas» todo queda ahí. Pero a veces se enfada y lucha por el columpio con mas fuerza, con una pataleta. Si cedo mal, supongo que estáis de acuerdo. Y si me mantengo en que debe esperar se pone cada vez peor (hasta el punto que ya no escucha,se pone como fuera de sí) Entonces para mi el cachete le enseña q su actiud no es tolerable (quitarle a otro algo por la fuerza, pensando solo en uno mismo). Y no me gusta solamente distraerle con otra cosa, conforme se hacen mayores eso ya no funciona y tampoco le enseñas nada con eso. Y en el fondo le estoy enseñando a respetar a los demás, a compartir…por el simple hecho de que aun no saben lo que esta bien o mal y es nuestro deber enseñarles. Despues del cachete debe venir la explicacion de pq su actitud estaba mal. Si solo esperara a su lado a que se le pase creo que les estamos enseñando a que son el centro del universo, a que lo importante son unicamente ellos y no los demás, y que las mamás estamos ahí para «aguantar lo que haga falta», por ejemplo si solo les sujetamos para que no hagan daño a otro y recibimos nosotras las patadas. Creo que en realidad esos niños de mayores son los violentos y los tiranos. Pq su madre les vio pegar a otro niño y solo esperó a que se tranquilizara. Quizas piensen que todos en su futuro deben hacer lo mismo: perdonar su agresividad porque tuvo un mal día. Y su jefe: ser comprensivo y tolerar que llegue siempre tarde porque «tiene sus motivos» y sus sentimientos al respecto. Y que sus amigos deben aguantarle todo porque él o ella es así. Y las madres posibles madres «maltratadas» en parte porque nunca hicieron valer su dignidad delante de ellos.
    Mis padres me educaron con comprensión, entrega, amor, y cachetes. Nunca me pegaron de forma «injusta» que yo recuerde. Nunca me pegaron por rabia contra mí ni con ganas de hacerme daño. Solo con ganas de hacerme mejor persona. Y siempre me explicaron los motivos que con la madurez fuí comprendiendo y entendiendo que era lo mejor para mí.
    Qué opinais?

  6. Por cierto leí por ahí que si pegas para corregir a un niño despues debes pegar cada vez con más frecuencia para que sea efectivo. No lo creo. Tampoco es mi caso: con la mayor (3años) cada vez es menos frecuente (pasan meses entre una y otra), y espero que en breve sea ya innecesario (pq cada vez se tranquiliza antes y es capaz de dialogar sobre los motivos de porqué no le dejo hacer algo, y aunque no los comparta obedece). Además con cierta madurez del niño ya no tendría sentido, igual que no tiene sentido que un hombre pegue a una mujer por ejemplo (o alrevés).

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