Zu: Consecuencias, castigos… cuando el diálogo no es efectivo

Hace ya varios meses que leo sobre este tema en concreto bastante. Unos quieren llamarlo consecuencias, otros castigo. Yo personalmente me quedo con un parte y parte, porque la palabra castigo en sí tiene mucho más significado de lo que podemos llegar a pensar, y no todo en el lado negativo. Veamos primero sus significados reales según la RAE:

Consecuencia:

1. Hecho o acontecimento que se sigue o resulta de otro.
2. Correspondencia lógica entre la conducta de una persona y los principios que profesa.
3. Proposición que se deduce de otra o de otras, con enlace tan riguroso, que, admitidas o negadas las premisas, es ineludible el admitirla o negarla.

Aquí obviamente nos quedaremos con el primer significado, ya que cuando aplicamos las consecuencias con los niños queremos mostrarles que un acto acarrea otro (su consecuencia)

Castigo :

1. Pena que se impone a quien ha cometido un delito o falta
2. Enmienda, corrección de una obra o un escrito.
3. Chile. Acción y efecto y de castigar (II aminorar gastos)
4. Reprensión, aviso, consejo, amonestación o corrección..
5. Ejemplo,advertencia, enseñanza

En el castigo me quedo con dos últimas, y especialmente con las palabras señaladas. Entonces vamos a juntar un poco significados:

Hecho que se acontece o resulta de otro, corrección, ejemplo y enseñanza. ¿No suena tan feo no?

En el fondo creo que es todo lo que un padre o madre quiere hacer e intenta hacer cada día, corregir a sus hijos en lo que necesiten, ser y darles un ejemplo, enseñarles…. y el hecho que acontece o resulta de otro es lo que nuestros hijos aprenderán en la vida, todo lo que hacemos tiene unas consecuencias, que pueden ser negativas o positivas. ¿ Por qué ocultárselo al ser pequeños?

Cada día procuro que mis hijos vivan en un mundo real, por así decirlo, pero sin dejar de ser niños. Procuro que ellos entiendan que no todo es válido, que todo no puede ser cuando y como nos apetece, que las personas debemos tener unos valores.

Es algo que nunca me cansaré de repetir, y que creo fielmente, las personas realmente somos los valores que tenemos dentro. Y para inculcar valores primero necesitamos tenerlos, pero sobretodo mostrarlos. Debemos predicar con el ejemplo, con el diálogo. Hablar con los niños es algo fundamental, establecer unos lazos de comprensión, apoyo y confianza, de forma que sea prácticamente inquebrantable. Pero a veces no es fácil, a veces nuestros hijos crecen y los diálogos en ocasiones se vuelven más complejos, perdiendo efectividad en ciertas circunstancias.

Por por poner un ejemplo sencillo, no es lo mismo un diálogo con un niño de 3 años (más manejable por tener menos madurez mental) que un diálogo con un niño de 8 ó 10 años, donde ya su carácter está prácticamente forjado, donde ya tiene sus ideas y le gusta comprobar hasta dónde podrá llegar.

Y aquí está el punto donde para mí entran las consecuencias. Si después de mil conversaciones sobre el tema, de explicar porqué sí, porqué no, cómo sería al derecho, al revés, de lado, boca abajo, qué sentiría él, el niño sigue repitiendo la conducta que no se debe repetir, algo debemos hacer, necesitamos establecer el límite porque si no llegará un punto en que la situación se nos escape por completo de las manos, donde cuando queramos actuar, ya esas actitudes puedan formar parte de su persona y sean mucho más difíciles de erradicar. Y es que en este mundo no todo vale.

Si una persona roba, tiene una consecuencia, si agredes a otra persona también la tienes, es así, es la vida y es lo más lógico del mundo, porque si no tuviésemos normas y límites esto sería un caos.

Sé que much@s no estaréis de acuerdo con esto y yo sinceramente lo respeto, lo respeto al máximo como a cada uno de ustedes, pero no puedo compartirlo.

Justo comentaba con otra mamá en un blog que a veces el diálogo es insuficiente, no porque sea un mal diálogo, ni una mala relación ni mucho menos, sino por el simple hecho de la capacidad mental de nuestros hijos. Porque a veces son muy pequeños para comprender realmente el fondo del asunto, y necesitan aprenderlo de otra forma, para más tarde comprender el porqué tuvo que ser así.

Que no hayamos vivido esto hasta ahora, no quiere decir que mañana no se nos pueda presentar. Hoy sin ir más lejos nuestra Reina Bruja nos hablaba del tema, de la consecuencia que aplicó con la BrujiMayor al repetirse la conducta inapropiada en su post No soporto las mentiras. Es algo totalmente lógico, como madres y padres queremos corregir, y no debemos sentirnos mal ni culpables por ello (aunque en el fondo siempre nos sentiremos así). Aunque en ese momento podamos pasarlo un poco mal no quiere decir que sea algo negativo o perjudicial, sino algo realmente necesario para el desarrollo de otro ser.

16 thoughts on “Zu: Consecuencias, castigos… cuando el diálogo no es efectivo

  1. Ante todo darte las gracias por tu mención. Es todo un honor, ya lo sabes.

    Cómo puedes imaginar, comparto tu visión al 100%. Vivimos en un mundo con normas, leyes, límites…. .los hay por todas partes y debemos acatarlos. Por lo tanto, se supone que tenemos que preparar a nuestros hijos para adentrarse en esta sociedad y si no les enseñamos dónde están los límites, ¿cómo sobrevivirán cuando, por ejemple, empiecen a trabajar? Su jefe no será, ni de lejos, tan comprensivo como sus padres, ni tendrá la paciencia suficiente para explicarle cuáles son las normas de la empresa. Al primer incidente, aviso, al segundo se puede encontrar de patitas en la calle.

    Por lo tanto, creo que nosotros, los padres, debemos asentar las bases. Lo malo de la palabra castigo es que estoy convencida que el 90% de la gente lo relaciona con el castigo físico, no cómo una perdida de privilegios (o, en mi caso, de un objeto de valor).

    Conozco niños sin límites y, si con 5 años ya dan miedo, no quiero saber cómo serán a los 10-12 o a los 16….. Además cómo dice mi psicólogo: un niño sin límites no es un niño feliz. Yo no creo que haya que pegar para enseñar, simplemente hay que dialogar, y cuándo el diálogo ya no funciona, hay una consecuencia. Pero es mi opinión personal.

    Besos Zu!

    1. Gracias brujita mía, sabes que el placer es mío de poder compartir tantas cosas contigo!!!

      Entiendo que el tema es muy complejo… en sí la palabra castigo ni siquiera me gusta, aunque como se ha podido ver su significado no tiene porqué ser negativo, pero sí creo necesario aplicar las consecuencias. Cuando nuestros hijos van creciendo, como es el caso de tu brujimayor aunque aún le queda también, muchas veces es la única forma que nos queda en ciertas circunstancias.

      Un beso enorme!

  2. No estoy de acuerdo con los castigos, creo que es no haber sido capaz de haberlo conseguido de otro modo.
    Si un niño pequeño es incapaz de comprender algo, menos aún lo será para entender un castigo.
    No se cómo actuaré cuando mi hija sea más grande, pero hoy por hoy no lo veo necesario.
    Un abrazo

    1. Carol gracias por pasarte, me encanta compartir contigo y tus puntos de vista sobre muchas cosas. Y te doy la razón, aunque como dije no me gusta la palabra castigo porque yo no lo veo un castigo en sí, sino una consecuencia a un acto, pero que sí, lo usamos cuando no hemos conseguido nada mediante el diálogo.

      Pero te diré una cosa, tampoco pasa nada ni debemos sentirnos mal si un día el diálogo no ha sido suficiente, porque a veces puede resultar así por millones de motivos. No quiere decir que tengamos mejor o peor relación. También puede darse el que nuestro no esté preparado para entenderlo, y no veo nada de malo que lo aprenda haciéndose cargo de su consecuencia mientras alcanza la madurez de distinguir.

      Muchos besos!

  3. ME ha gustado mucho tu post Zu.
    Me parece que lo has explicado genial. Comparto tu punto de vista.
    A mi tb me encantaría educar sin castigos, entendidios como retirada de privilegios…pero la verdad a día de hoy no solo lo veo imposible sino a vces contraproducente.
    Un abrazo.

    1. Porfin!! gracias a ti también por pasarte. Tú como yo también tienes niños más grandecitos y sé que habrás entendido bien de qué hablo cuando digo que el diálogo por muy bueno que sea se nos puede quedar corto. Yo creo que cuando nuestros hijos van creciendo y vamos teniendo que afrontar diferentes situaciones nos hace cambiar un pelín nuestro punto de vista en algunos temas como este.

      Besos!

  4. Estoy de acuerdo contigo. en la actualidad, mi hija de casi 2 años, cada vez que me descuido le pega una torta a mi hijo de casi 4 meses y medio.
    La mayoría de veces empiezo con el diálogo: “no cariño, eso no se hace…”. Entonces me mira con cara retadora (normal porque está en la época de rabietas) y le intenta dar otra más fuerte y mediante el diálogo, podemos estar así hasta el infinito.
    Luego pruebo despistarla con un juguete u otra diversión, lo cual no me gusta porque ella no aprende que lo que ha hecho está mal. Además, a veces funciona y a veces coge el juguete para seguir leñando al hermano con él…
    Me gustaría recurrir a otro método pero acabo castigando mandándola un minuto “de reloj” a su habitación o quitándole algo que ella quiera. Por otro lado también tengo que decir que esto funciona sólo momentáneamente porque a la que me despisto al niño le vuelve a caer un sopapo.
    Y también tengo que reconocer que a veces se me va de las manos la situación porque empiezan los dos a llorar, la niña a patalear porque no le dejo pegar al hermano y entonces grito, cosa que seguro que desaprueba mucha gente, hasta yo misma, pero mis hijos a veces me ponen al límite.
    Besos.

    1. Uf Sonia qué difícil!! Claro que la niña aún es muy pequeñita para entender ciertas cosas. Yo no sé cómo llevarás el tema en casa, pero te digo que cuando G llegó, lo que hice fue involucrar a A conmigo en las cosas del peque, por ejemplo ella me alcanzaba el jabón cuando le bañaba, o las toallitas.. y cosillas así.

      Sé perfectamente que a veces podemos llegar a perder los nervios, más cuando tenemos encima un cúmulo de circunstancias, pero en esos momento deja la mente en blanco y respira. Sonia sinceramente yo no te aconsejaría aplicar estas cosas con la niña tan pequeña, cada cosa tiene una edad y una madurez mental para entenderla, y a mi entender la niña aún no la tiene, probablemente con algo así sólo agraves la situación.

      Sé que es fácil decirlo y difícil hacerlo cuando no damos a más, pero intenta pasar ratitos que sean de ella. Besos y gracias por compartir!

      1. Sí, me las he ingeniado para que dos tardes a la semana venga una chica con nosotros al parque y mientras ella se queda con el peque en un banco, yo columpio a mi hija, la ayudo con el tobogán etc. Esas tardes está bastante menos agresiva. Igualmente es muy difícil. Antes no os he dicho que no puedo contar ni con mis padres, porque viven a 40 Km y mi madre trabaja, ni con mi suegra, que vive en Italia, es por esto que la situación se agrava. Si pudiese compartir un poco con los abuelos, sería distinto.
        Como decía, la única solución que he encontrado para pasar más tiempo con mi hija a solas, por ejemplo para bañarla o en los columpios es que nos acompañe esta chica y esté con el niño. Besos.

  5. Yo tampoco estoy de acuerdo con los castigos, pienso que hay que obrar segun los hechos y luego valorar las consecuencias..
    Ante todo, ser permisivo hasta cierto punto, y hablar y explicar las cosas siempre es bueno.

    1. Tú lo has dicho descarada “valorar las consecuencias”. Esto quiere decir que las consecuencias siempre existen, están ahí, son la vida, y nuestros hijos deben aprenderlo.

      Yo no digo que se deba castigar a los niños, para nada!! sólo que en algún momento el diálogo puede no ser suficiente y necesitamos mostrarles que los actos tienen unas consecuencias.

      Besos y gracias!

  6. Zulema cariño, ya sabes lo que pienso de este tema, ya lo hemos hablado otras veces. Como Carol, estoy en contra de los castigos (o consecuencias, el nombre da igual), las amenazas, los chantajes emocionales, y cualquier forma de manipulación. Yo si que creo que los castigos estropean la relación padres-hijos. Me parece que se recurre a ellos cuando uno se queda sin recursos. Además creo que tienen un efecto de bola de nieve por el cual el castigo deberá ser mayor (para seguir siendo efectivo), que aumenta la desconfianza (llevando a los niños a mentir y a contar cada vez menos con sus padres), .. Y pienso que los padres nunca estarán seguros de por qué su hijo actúa de la forma “correcta”, será por los valores que han querido transmitirle (aunque no creo que se transmita ningún valor a través del castigo), o será por evitar el castigo? Si existen padres que crían a sus hijos sin recurrir a métodos coercitivos es que se puede 🙂

    Sobre lo que comentas al final del post, yo creo que si me siento mal por alguna actuación mía es que algo no va bién, a nivel general no solo con mis hijos. El malestar es una señal que invita a reflexionar y a cambiar algo.. es mi percepción al menos.

    Gracias por dejar espacio a este debate tan enriquecedor. Un besote guapa!

    1. Hola carol, antes de nada te agradezco el haberte pasado por esta humilde casita y haber comentado, es un honor tenerte por aquí!!

      Ciertamente es un tema que ya hemos hablado entre nosotras, y lo que me encanta es el respeto mutuo que existe desde posiciones tan diferentes que tenemos en este tema. Yo sigo pensando que a veces nuestros hijos no tienen la madurez que necesitan para con el diálogo algo cambie, y necesitan ver un poco más allá. Al menos es mi situación, lo que yo vivo, veo y compruebo cada día, ¿que pueda ser un fracaso mío? muy probablemente lo sea, si otras personas lo ven o entienden así yo también lo respeto, pero no es lo que yo siento. Supongo que cada niño es muy diferente, y necesitamos manejar la situación de diferentes formas.

      Está claro que cada uno en su casa habla de lo que le da gana, pero dado que desde el momento 0 me ha llamado la atención tu forma de verlo, y teniendo un poco de cara, sí me gustaría que cuando te apetezca nos comentes un poco con ejemplos cómo manejas la situación, igual nos das otras ideas que nos puedan funcionar….

      Mil besos guapa

      1. Zulema linda, justo hace un rato se nos ha presentado una situación y me he acordado de tí.. que me pedías ejemplos. Estábamos preparando la cena y los peques estaban viendo dibujos. El chiqui, de 2 años, se ha quedado dormido en el sofa, le he llevado a la cama y cuando la cena estaba preparada he ido donde mi niña, de 4 años, y le he dicho que la cena estaba lista. Como justo acababa un episodio de Bob Esponja he apagado la tele (no nos gusta quitarles la tele por las buenas, les dejamos terminar de ver el episodio). Ella ha empezado a gritar “mamá, nooo.. tonta”. Le he repetido que la cena estaba lista y ella decía que no quería cenar, que estaba muy cansada.. le he dicho que se podía ir a la cama y que en cuanto cenara iba con ella.. pero claro, ella quería ver los dibujos no irse a la cama. Le he dicho que no podemos dejar de cenar por ver dibujos (para mí esto es una cuestión de salud, un límite si quereis, hay que alimentarse para estar sano). Ella seguía enfadada. Me ha preguntado que qué había para cenar, yo le he dicho que salchichas y ella ha dicho que no le gustan las salchichas. Como yo iba a cenar una tortilla porque hoy he ido al dentista y quería algo blandito su padre, que estaba oyendo todo, ha empezado a hacerle otra tortilla a ella. Cuando me he dado cuenta de ello he cogido a mi niña en brazos y le he dicho “no te apetecen salchicas? pues mira lo que te está haciendo el aita!” y me la he llevado volando a la cocina. La he sentado en la silla de su hermano (que le gusta hacerlo cuando él no está) y aunque seguía renegando su padre le ha puesto el plato con mogollon de salcichas y las 2 tortillas y le ha dicho “esto para tí, hasta que no comas todo no te levantas” en tono de broma y yo he cogido un dinosaurio y le he dicho que si no se lo comía le mandaba al dino a comerle la nariz. Lo de comerse todo ella sabe que es en broma porque en casa cada uno sabe lo que tiene que comer según lo que le diga su tripa (no queremos que dejen de escuchar a sus cuerpos y lo fomentamos dejándoles experimentar con sus sensaciones.. hambre, saciedad, frío, calor). Total que a estas alturas estábamos los 3 riéndo, cantando una canción inventada en el momento del dino comenarices, hemos seguido haciendo bromas un ratillo más y hemos tenido una cena tranquila.

        La clave esta vez ha sido el humor. Imaginate que en el primer “mama, noo.. tonta” yo me planto y digo que ha cenar si o si o le digo que si no quiere cenar a la cama (opción cerrada) o le amenazo diciendo que si se comporta así no va a haber más dibujos (esto puede sonar a consecuencia, no? si te pones así al quitar dibujos -> no hay dibujos).. de ninguna de estas formas habríamos terminado los 3 riendo.

        Otro punto importante creo que ha sido el darme cuenta de que mi hija estaba cansada (que lo estaba) y estaba super a gusto ahí recostada en el sofá viendo a su querido Bob Esponja. He entendido su mosqueo.. es que a los pobres les manejamos como queremos! ahora paquí, ahora pallá, ahora así, ahora del otro lado, y sin rechistar. Tenemos que trabajar la empatía para comprender mejor sus reacciones.

        Y bueno.. que me he enrollado más de la cuenta.. igual no compartís muchas de las cosas que he contado, normal.. no todos somos iguales ni tenemos siempre el mismo humor. Pero como pedías un ejemplo.. Besotes!

        1. Muchas gracias por compartir ese momento Carol. Yo por supuesto que lo entiendo y comparto esas opciones cuando realmente son posibles como ha sido el caso, yo en esa situación tampoco hubiese empleado la consecuencia. Ayer en la conversación que tuvimos te puse un caso donde sí las aplico y de qué forma, pero claro, son situaciones muy muy diferentes, y sus edades también. La verdad es que es un tema bastante complejo donde el escenario puede variar mucho, y con los escenarios también pueden ir variando las posturas.

          Recuerdo que cuando hablamos, al explicarte me comentaste “eso son consecuencias naturales”, y me gustó muchísimo esa definición porque es exactamente de lo que se trata, lo que yo aplico. No usar las consecuencias como castigo, no. Es usar la consecuencia para que vean lo que pasa, como el ejemplo puesto, has destrozado el material pues ahora te has quedado sin él, las cosas que necesitamos y queremos tenemos que cuidarlas porque si no las perdemos. Y hacerle esperar un poco para reponer ese material, dejarle echarlo de menos para que sepa valorarlo.

          Un beso y mil gracias guapa!

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