Zu: ¿A urgencias? ¡Tiritas mágicas primero!

 

Hoy vengo a contarles de algo que estoy segura, toda mamá o papá con pequeños en edad escolar ha pasado alguna vez. Son esas mañanas en que los levantas para ir al cole, y al que no le duele la barriga, le duele la pierna, o la mano, o el codo, o la cabeza, o….

También estoy segura, o al menos quiero pensar que no he sido la única idiota a la que se la han colado más de una vez, en que a veces hemos acudido al pediatra sin necesidad por estas ocurrencias de los enanos.

Y claro, ahí te ves con cara entre no sé si matarlo, qué alivio que no tenga nada, o cómo puedo ser tan tonta para no darme cuenta, escuchando al pediatra contarte que ese niño está perfectamente. Y ¡efectivamente! El niñito después anda como si nada, más feliz que el pupa con su día de escaqueo.

No sólo queda aquí, que también están esos grandes dramas por cualquier mínima chorradilla, que realmente te hace dudar. Esto lo digo especialmente por A., desconozco el motivo pero es una niña a la que le encanta una tirita, una venda, y todo lo relacionado, y claro, el enano como buen hermano pequeño… si ella lo hace pues yo también.

Así que entre tantas dudas, tantos dolores realmente dudosos y tantos numeritos a veces sin sentido que ya sólo me falta tener un carné de socia en urgencias ficticias… nacieron las tiritas y gasas mágicas!

Como A. es algo más mayor, he tratado de explicarle por activa y pasiva la importancia de no fingir en esas cosas y lo que supone usar el servicio de urgencias sin ninguna necesidad. Pero como la historia se va repitiendo por lo menos con las tiritas mágicas me aseguro de que realmente exista motivo para acudir.

Si nos duele el dedito, nos hemos dado un golpe, y muchos similares, pongo una tirita, gasa o pequeña venda durante unas horas para “curarles”. Así me aseguro de si realmente duele y es necesario acudir al médico o simplemente me la están colando de nuevo (que ya van demasiadas). Obvio si mis enanos se siguen quejando acudimos, ni qué decir tiene.

Y es que no deja de resultarme curiosa la convicción que tienen estos niños, que por lo menos a mí me han hecho correr muchas veces sin motivo alguno, yo creo que son fans del médico porque otra explicación yo no le encuentro a esto.

Pues hala!! si hay alguna mamá o papá que pase por lo mismo y no se le ha ocurrido, a mí esto de las tiritas mágicas me está funcionando a las mil maravillas.

¡Saludos!

1 comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.