Verdades y mentiras del cachete a tiempo

Verdades y mentiras del cachete a tiempo

    El asunto del cachete a tiempo es quizá uno de los temas más debatidos y más polémicos en la red. Donde quiera que se abra este debate las opiniones que saldrán serán para todos los gustos.  

Si bien es cierto que la sociedad está poco a poco cambiando, venimos de unas generaciones donde el uso del cachete era muy habitual. Venimos de una sociedad ( y seguimos en ella en un gran porcentaje) donde dar un cachete a un niño por no obedecer o tener una rabieta que no somos capaces de controlar está socialmente aceptado, venimos generalmente de una educación autoritaria.

Por el cachete nadie se escandaliza, nadie se atreve a señalarlo. Quién más o quién menos llevó algún cachete en su infancia, y aquí estamos todos sanos y buenas personas.  

Un reflejo de lo dicho puede ser la encuesta que hizo el periódico 20minutos sobre el cachete a tiempo. De 11.217 votos sólo 1.326 vieron mal el castigo físico sobre un menor.   encuesta del cachete  

 

El cachete, ¿educa o sólo atemoriza?

 

Pero vamos a entrar un poco en materia sobre este acto que se ha heredado y se sigue heredando generación tras generación. Hay una frase de la psicóloga Rosa Jové que me gustó mucho:

 

“el padre que pega a un hijo es que tiene pocos recursos”

 

Y me gusta mucho precisamente porque es lo que debemos entender y asimilar. El cachete, el golpe, sólo es la pérdida de control del adulto, su frustración e impotencia al ver que no consigue controlar una situación determinada o cambiar un comportamiento. Es una falta total de recursos por la parte adulta para llegar a gestionar la situación de una forma más sana y efectiva.

El cachete por supuesto que puede corregir un comportamiento, o más que corregirlo impedir que se repita, ¿pero en base a qué se consigue? Con un cachete un niño no aprende nada, lo único que aprende y vive es que si hace algo no permitido o que simplemente no gusta a los responsables de su educación y protección será golpeado. La conducta deja de repetirse simplemente por el miedo y no por el aprendizaje. Siempre he dicho que para educar no hay que hablar, para educar hay que ser y demostrar. El mayor aprendizaje de un niño siempre será por imitación más que por el propio entendimiento, pues de nada nos servirá decirle a nuestro hijo que no debe golpear a otros niños si cuando él hace algo que no debe hacer es golpeado. Con la palabra le estamos dando una lección que los actos no muestran.

 

Cuando un niño recibe un cachete, sólo está aprendiendo que la violencia sí está justificada cuando algo no se haga como se debe o se espera que sea.

 

Estoy segura que ningún madre o padre quiere educar a su hijo bajo el miedo. Que tu propio hijo, al que tanto amas y que depende de ti para todo sienta miedo de que puedas golpearle debe ser muy doloroso. Pero entonces debemos dejar de engañarnos, debemos bajar la mano y educar realmente en valores y ejemplos. Cada vez que veo un debate sobre este tema encuentro los mismos argumentos en las personas que defienden o justifican el uso del cachete en los niños:

 

  • Un cachete no se puede considerar maltrato, no lo es. Si de verdad crees eso debes hacértelo mirar porque sí hay diferencia.

Para las personas que estén en esa posición lanzo una pregunta: ¿Cuál es exactamente la diferencia?

Dar un cachete es ejercer tu fuerza física sobre una persona indefensa, que depende de ti, pero sobre todo que tiene toda su confianza depositada en tu persona ya que eres su cuidador. Lo que más curioso me parece sobre esta afirmación, es que cuando cambias al niño por una persona discapacitada se pone el grito en el cielo, ahí sí se ve incorrecto y se considera maltratar. Y yo insisto ¿cuál es la diferencia? Es el mismo acto sobre una persona igualmente indefensa.

 

  • Yo recibí más de un cachete y aquí estoy. Gracias a ello soy una buena persona y no tengo ningún trauma por haberlo recibido.

Cuando obtengo esta respuesta siempre me asaltan las dudas. Lo primero que pienso y no puedo evitarlo es… ¿de verdad no tienes ningún trauma? Porque para mí la aceptación y normalización de la violencia ya es un gran problema. Habernos educado con ello desde pequeños no quiere decir que sea correcto ni mucho menos aceptable. A todos los que hacen esta afirmación, ¿recuerdan el miedo que sentían al ver que iban a ser golpeados? ¿recuerdan su dolor? ¿recuerdan ese abandono emocional y la rabia que generaba? ¿recuerdas las veces que pensaste en por qué tenían que enseñarte con un golpe y no con palabras y amor?

El problema que tenemos es que como humanos tenemos tendencia a repetir conductas. Hacer un viaje interior para visitar a nuestros fantasmas, para cuestionar nuestra propia educación es muy costoso. Es muy fácil ajustarnos a lo que ya conocemos y hemos vivido cuando anteriormente ha dado resultados, pero no siempre es lo mejor ni lo correcto.

Golpear a un niño nunca será una buena opción. Un golpe, una torta, un cachete o como quieran llamarlo, NO educa. Por mucho que se repita lo contrario mil veces no lo hará verdad, es una mentira.

 

Verdades del cachete:

  • Puede llegar a corregir conductas infundiendo miedo y dolor. El cambio de conducta no se da por aprendizaje sino para evitar recibir una nueva agresión física.

  • El cachete disminuye la autoestima del menor haciéndole sentir inferior.

  • El cachete obliga a los niños a permanecer sumisos. Cuando un niño es educado con el cachete aprender a someterse a la voluntad del otro para evitar el golpe, y esto muy probablemente lo interiorizará arrastrando la conducta de por vida.

  • El cachete enseñará a los niños que la violencia está justificada y permitida para conseguir lo que queremos de otra persona o para demostrar que algo no nos gusta.

 

Mentiras del cachete:

  • No es maltrato: por mucho que se dé en un momento puntual (que no a tiempo) el cachete es un maltrato. Es una agresión física donde su única diferencia de una paliza está en la cantidad y en la fuerza, pero no existe diferencia en el acto. El cachete es un maltrato físico.

  • El cachete es un método educativo: como ya hemos dicho el cachete no educa, sólo infunde miedo a ser nuevamente golpeado. La conducta se corrige por miedo y no por aprendizaje, por lo tanto no existe educación salvo en la violencia.

  • Un cachete no deja secuelas: toda agresión física deja una secuela psicológica/emocional. Un niño que reciba habitualmente un cachete como método de corrección no tendrá el mismo desarrollo ni recursos emocionales que un niño criado sin agresiones.

     

4 thoughts on “Verdades y mentiras del cachete a tiempo

  1. Muy buen post guapa. La semana pasada escribí al respecto, más orientado hacia el maltrato en general. Es importante que se hable y se debata a ver si logramos cambiar esa mentalidad de la sociedad que sigue legitimando la violencia como camino educativo. Chapó.

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