Una historia que contar

Una historia que contar

  Hoy tengo una historia que contar:   Salida del colegio a mediodía. Suena el timbre y comienzan a salir por orden los peques del colegio. Los de primero y segundo al ser más pequeños son los primeros en salir para evitar el atropello de los mayores que salen como locos. Yo esperaba en la puerta la salida de los enanos cuando tuve que presenciar una escena muy desagradable. Salen los alumnos de primer o segundo curso, y entre ellos una niña rubita. Al llegar corriendo junto a su mamá le dice que ha perdido la camiseta blanca al cambiarse después de educación física, asignatura que tuvo a última hora. La niña por lo que escuché puso la camisa encima del lavabo y algún niño la cogió, probablemente equivocado ante las prisas de la salida.  

“Me tienes harta. Ya es la segunda vez que sucede. Mañana preguntas uno a uno quién se la ha llevado”

Respuesta que obtiene la pequeña a puro grito en plena puerta del colegio. Ni beso, ni abrazo, ni qué tal tu día.. la pequeña marchó al lado de su madre cabizbaja. Esa escena me dolió en el alma. No supe cómo reaccionar, sólo pude quedarme mirando asombrada. Entiendo que estamos en una época difícil para todos, y esa camiseta que apenas nos cuesta dos euros puedan suponer un gasto complicado para esa madre, ¿pero de verdad era necesario eso? ¿de verdad costaba tanto saludar a la pequeña e interesarse por su día en vez de montar ese espectáculo por esa camiseta ya perdida? Está claro que todos tenemos algún momento donde perdemos los nervios e incluso el control. Igual la camiseta sólo fue el punto y final a otra serie de sucesos que preocuparan a esa madre, no lo sé, lo único que sí sé es que lo que vi dolía. Y si me dolía a mí como persona ajena a esa situación no quiero imaginar a esa niña, que probablemente ni se acordara de su camiseta por las ganas de salir corriendo y volver a casa con su familia. ¿Realmente pensamos en lo que puede sentir el niño cuando nos dirigimos a ellos?

6 thoughts on “Una historia que contar

  1. Jolín qué pena 🙁 Cuando me toca presenciar situaciones similares me quedo chof por bastante tiempo, y es que soy de las que cree sin duda que las cosas se pueden arreglar, tirar o sustituir pero la autoestima y personalidad del niños se están forjando y eso no lo puedes cambiar más adelante… una pena Zule 🙁

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