Tú eres su espejo

Muchas veces no somos conscientes de todo lo que transmitimos a otras personas con cada gesto, palabra o acto. O como incluso nuestros actos pueden desmentir nuestras palabras cuando tratamos de ocultar algo. Es algo que ni siquiera nosotros vemos, pero cualquiera que se pare a observarnos unos momentos lo verá claramente, tanto más si hablamos de nuestros propios hijos.

 
Los pequeños están observándote todo el tiempo que pasan a tu lado, e incluso cuando los crees a distancia. Tienen capacidad para estar en sus juegos y pendiente de tus actos y reacciones. Seguro que más de una mamá alguna vez se habrá asombrado al ver que su hijo escuchó alguna conversación en un momento dado cuando ella le creía perdido en su mundo de juegos y fantasías.


De nada nos sirve decirle a nuestros hijos que decir palabrotas es algo muy feo, si después al menor despiste nosotros soltamos un taco. Es absurdo inculcar orden si ellos ven que tú vas dejando todo tirado por ahí. Y es que los pequeños se quedan con lo que ven. Para enseñar hay que ser y hacer.

 
Y es por eso que cuando nos convertimos en m(p)adres iniciamos un proceso de autocorrección muchas veces, intentamos mejorar nuestro vocabulario, intentamos ser más constantes en algunas cosas, y todo lo que sabemos que deberíamos mejorar.

 

Queremos ser un buen ejemplo.
En este punto quiero contarles un caso. Muchos ya saben una parte de la historia a través de las redes sociales y desde aquí aprovecho para agradecer a todos el apoyo y el momento de desahogo, como siempre están en todo a cualquier hora.
Conozco a una mamá de dos niñas de 8 y 6 años, que si bien en su momento fue de esas personas que decimos que no nos entran… di una oportunidad, entre comillas, porque nuestros hijos jugaban juntos. Sin entrar en mucha confianza pero con un trato siempre cordial.
Con el tiempo me fui sorprendiendo con la situación de esta mamá, su angustia porque la mayor era bastante incontrolable, la pequeña incluso agredía a su propia madre, la insultaba.. no tenía límites. Es una mamá separada y yo en lo que pude le aconsejaba, incluso alguna vez llegué a hablar con la pequeña sobre el tema ante la desesperación de esa madre y me sorprendió la capacidad para entender las cosas y la relajación con la que habló conmigo. Pero la situación cada día seguía igual.

 
Yo jamás pude entenderlo, pero como sólo las personas que vivimos dentro de una casa conocemos nuestra situación real jamás juzgué. La agresividad de la pequeña no se dirigía sólo hacia su madre, también se dirigía al resto de niños por la menor chorrada o simplemente porque no se hiciese lo que ella quería. Hasta que hace un par de días se desató el colmo de los colmos.

 
A. sin querer jugando a la pelota le dio con el balón a la niña y le pidió perdón, pero esta niña cogió una barbie, y le clavó el pie en el estómago a A. Como su mamá no estaba, yo misma le dije a la niña que eso no se debia hacer, pero de repente la niña estalló en cólera, empezó a gritarme e insultarme por lo que decidí avisar a su madre. No por lo que había pasado entre las niñas, que al fin y al cabo son cosas de niños… sino ya por las faltas de respeto pero sobre todo porque esa niña estaba fuera sí y evidentemente necesitaba a su madre.

 
Por lo que pude saber su madre lo que hizo fue subirla a su casa y darle un cachetón por faltar el respeto a la mamá de una amiga (jamás lo entenderé). Y justo cuando yo marchaba a comprar, me viene la mamá de la niña diciéndome que le había dado un cachetón a su hija y que resulta que A le había dado primero y encima le dijo que no le importaba, cosa que no era cierta.

 

Traté de explicale tranquilamente que yo en ningún momento le había llamado por el altercado entre las niñas, sino porque su hija estaba fuera sí,muy nerviosa y pronunciando insultos muy feos. Y asombrada me quedo cuando le escucho decir que mi hija también había estado contando cosas de su casa, que por respeto no voy a contar aquí, pero digamos que no tienen una situación muy buena.

 

Traté de una forma calmada de hacerle entender que son niños de 8 y 10 años, que si ven cosas es normal que hablen entre ellos, los niños van creciendo y se van dando cuenta de las cosas. Pero ante mi respuesta esta mamá se desquició, empezó a gritarme en plena calle delante de los pequeños, se me acercó tanto a la cara que tuve que poner la mano para separarla un poco, y en este gesto me soltó un buen manotazo en el brazo. Me decía que yo también debía reprender a mi hija, (cosa que hice sí, pero en mi casa) y como le dije yo no tengo necesidad de armar escándalos ni reprender en público, si tengo que hablar algo con mi hija lo hacemos de forma privada, le guste a ella o no.

 
Total que ante tal escándalo cogí a A, nos dimos media vuelta y seguimos a nuestra compra.

 

Ahora sí entiendo el comportamiento de esta niña, el que sea agresiva y todo lo demás. Simplemente es lo que le enseñan, lo que ve. Y por esto debemos tener muchísimo cuidado con nuestros actos delante de los niños, porque en el fondo es el mensaje que les estamos dando.

 
Aunque es algo que no me ha gustado hacer, porque los niños no tienen culpa de nada he terminado diciéndole a A que no la quiero ver con estas niñas, porque si su mamá no está para hacerse responsable de ella y encima si le avisas terminas agredida, no nos vale la pena. Mi hija a sus diez años acaba de aprender otra lección, y es que no todas las personas son civilizadas y a veces hay que elegir y apartar lo que no hace bien.

11 comentarios

    • Gracias por tu visita marisa,un beso enorme!!

  1. Madre mía que situación!. Estoy contigo, en todo, desde que no juzgas porque lo que hay dentro de casa solo lo saben los que están dentro hasta lo de apartar lo que no nos hace bien pasando por la enseñanza de tu hija

  2. Odio esas situaciones en las que a veces nos vemos metidas y me molestan aún mas cuando nuestros hijos se ven envueltos en ellas. Se que muchas veces son necesarias para nuestro propio aprendizaje pero desgastan mucho. Un besazo

    • Es una situación bastante difícil Yaneth, porque nos obliga a tomar una decisión donde realmente los que pagan son los niños. Es una pena pero no queda más remedio. Besos!

  3. Que pena me da por esas tres mujeres que están viviendo una relación como esa. Sus dos pequeñas niñas aprenderán que esa es la forma de relacionarse.
    Que pena también por ti y por A, que no es algo agradable enfrentar esto.
    Saludos,

    • A mí también me apena esa relación y situación, ojalá algún día se lleguen a concienciar de que la violencia no es forma para educar a losniños. Besos Pam!

  4. las niñas esas viven en un entorno que no es aconsejable para ellas la madre pasa de ellas y la niña la grande es muy conflictiva como ve que la madre insulta a todo el mundo ella hace lo mismo y lo mas triste es donde esta el resto de su familia para que las eduquen?

    • Es difícil María, tú conoces como yo en primera persona este caso, y sabes perfectamente la de problemas que siempre trae. Yo tampoco me explico como ante casos así nadie toma medidas, porque al final las únicas perjudicadas con las pequeñas que de nada tienen culpa, sin quererlo las terminan destruyendo.

      Un beso!! (y da señales coño!! xD)

  5. Me he quedado boquiabierta con la situación que has contado. En mi casa, si tengo que reprender o hacer pensar a mi hija, trato que sea en calma y hacerle entender el porqué (si, vale, no soy perfecta, y a veces pierdo la paciencia) pero trato de ser lo más racional posible y que ella entienda a sus 3 años porque está mal lo que hace o no hace. En la calle, es un ejemplo de niña. Ahora sólo me falta luchar con el padre para que sea más ordenado y limpio. Lo gracioso es que la peque le echa en cara a su padre que tal cosa no se pone ahí, sino en su lugar. Lo dicho, somos un ejemplo para ellos.

    • Ellos lo absorben todo Marta, son una pasada!! es más importante lo que hacemos delante de ellos, que lo que le podamos decir. El aprendizaje se realiza con actos. besos preciosa!

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