Programas espía en el teléfono de tus hijos

Programas espía en el teléfono de tus hijos

Que a todos nos preocupa la seguridad de nuestros hijos en la red es un hecho indiscutible. ¿Qué hace en internet? ¿Con quién habla? ¿Contactará con desconocidos? ¿Dirá cosas indebidas? ¿Podrá sufrir algún tipo de acoso que no me esté contando? Son preguntas que fácilmente llegan a la cabeza de cualquier padre o madre con un hijo que tenga su propio teléfono móvil con acceso a internet.

Está claro que la red no es segura para los niños, he hablado en muchas ocasiones de los peligros a los que se exponen con total desconocimiento muchas veces en diferentes redes sociales. Pero tampoco tienen demasiada seguridad cuando comienzan a salir solos, en cualquier momento podrían cometer un error que les perjudique, y no por ello se nos ha ocurrido pasar las 24h del día tras ellos, ¿no? Sería algo realmente molesto para ambas partes, e incluso nos haría la vida insoportable. ¿Imaginas qué te podría decir tu hijo de 15 años si le hicieras esa propuesta? La relación padre-hijo terminaría seriamente afectada, y es normal.

Desde que nuestros hijos nacen estamos formándolos. Les enseñamos a hablar, a caminar, les ayudamos con sus estudios, les enseñamos a gestionar sus emociones, en fin, les preparamos para la vida como mejor sabemos hacerlo. Reclamamos por ellos cuando cometen injusticias que les afectan, cuando quedan indefensos. Pero llegan al mundo online y parece que todo lo anterior se aparca un poco, perdemos la noción de los derechos de una persona ante el miedo que nosotros como padres sufrimos. Nos llegan propuestas, y a veces no sabemos valorar bien el fondo de lo que nos están vendiendo.

En este caso quiero hablar de las aplicaciones espía para los teléfonos móviles. Hace nada me llegó un mensaje por Twitter que me ofrecía una aplicación de tipo donde obviamente, revisando su página web, la vendían como algo realmente beneficioso: saber dónde está tu hijo en un momento determinado, prevenir mensajes inadecuados, acoso… etc. Que si, lo pintan bonito, pero si te paras a analizar el fondo de esta acción, ¿realmente lo es? ¿Dónde queda la confianza, la formación, el acompañamiento? ¿De verdad necesitas espiar a tu hijo? Estas preguntas las dejo aquí más en plano moral y reflexivo. Tanto camino andado, tantos errores cometidos, tanto reaprendizaje para terminar en un espionaje que nos tire todo abajo…

Sí, sé que es muy complejo. De hecho yo misma he dicho mil veces que con los niños en la red no basta sólo la formación, que la supervisión es realmente necesaria porque ellos no tienen madurez para detectar ciertos peligros, ni para entender que algunas cosas no son ni legales. Pero una cosa es supervisar y otra espiar. Yo comparto todos los miedos que puede tener una madre en esta situación porque yo también la vivo, teniendo en casa a dos adolescentes, pero jamás se me ocurriría utilizar una aplicación de este tipo.

¿Por qué? Te voy a dar algunos motivos por los que no me parecen una buena idea:

La primera de todas: debemos tener muy claro que si no se informa a la parte afectada y se obtiene consentimiento esto NO es legal en España. Me ha sorprendido ver que personas que venden este tipo de apps en redes sociales, afirman que sólo es necesario el consentimiento a partir de los 18 años. ¿Acaso un niño por serlo ya deja de tener derechos? Eso no es así. Aunque sea menor de edad tiene derecho al honor y al secreto de sus comunicaciones.

La segunda: la confianza, el diálogo y el entendimiento. A mí siempre me enseñaron que antes de pasar a algún lado, se debe tocar a la puerta. Y esto lo aplico a todo, si quieres ver la actividad de un dispositivo que no te corresponde, pide permiso. Yo generalmente reviso los dispositivos de mis hijos, pero siempre delante de ellos, y si veo algo inadecuado se habla y se corrige. En redes sociales exactamente igual. Y obviamente harán mal mil cosas de inicio, igual que cuando aprendían a caminar se cayeron mil veces, pero con nuestra ayuda y guía lograrán hacerlo ver. Esto debemos hacerlo JUNTOS, no a escondidas espiándoles. Debemos tener acuerdos, confianzas, y ganas de seguir aprendiendo entre todos.

La tercera: justamente SU SEGURIDAD. Este tipo de aplicaciones pueden ser ciertamente muy cómodas. Desde una sola página web puedes ver la actividad de casi cualquier parte del dispositivo móvil: mensajes desde casi cualquier app de mensajería instantánea, redes sociales, sms, registro de llamadas, registro de ubicaciones… pero, ¿has pensado que si puedes consultar todos esos datos del terminal de tu hijo en una sola página web, quiere decir que están todos ahí subidos? Que vale que igualmente lo estén de diversas maneras pero… ¿y si te levantan a ti ese acceso? ¿Has pensado que igual que tienes tú ese acceso, toda esa información la has trasladado a un solo servidor en el que quién sabe quién también tendrá acceso?

Me ha sorprendido MUCHO leer a tantos padres y madres por Twitter comentando que les parecía una idea genial, porque sinceramente a mí me parece la peor del mundo, en todos los sentidos. No encuentro ni un sólo motivo, ni un sólo beneficio, más allá de la legalidad de este acto.

 

El 15 de noviembre de 2016 Madresfera saca a debate este artículo en su #BuenosDíasMadresfera

 

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