Pérdida de identidad: La madre DE

Pérdida de identidad: La madre DE

 Antes de ser padres jamás pensamos en el hecho de poder perder nuestra propia identidad en algún momento de nuestra vida. Pero lo cierto es que sí. No es algo que pueda suceder, es algo que SUCEDERÁ si nos convertimos en padres. Cuando nuestro retoño nace todo es tan nuevo, tan emocionante y tan amoroso que ni siquiera nos damos cuenta de que ya ha comenzado a robarnos una parte de nuestra identidad. Ese pequeño ser que nos tiene a todos abducidos, ha comenzado a borrar un poco nuestro nombre propio. Desde este momento has comenzado a ser la madre o el padre DE. Y a da igual cuánto luches por evitarlo, da igual cuántas veces te presentes y repitas tu nombre, es un absurdo, ser “la madre DE” te acompañará; si no es por el resto de tu vida sí será durante muchos de los años que van a llegar. Ya desde que nacen en los mismos médicos pasas a ser la madre DE. Si más adelante decides llevarle a alguna actividad, también ahí serás la madre DE. Si vas al parque y te presentan a una nueva mamá, lo harán como la madre DE. Pero la gran pérdida de identidad nos llega realmente en la etapa escolar. Quizá aún en primaria no sucede tanto ya que son pequeños y nos dejamos ver bastante más. Pero cuando llega la secundaria, ya en plena adolescencia e independencia, tu identidad ya está más que perdida. Los niños comienzan a quedar entre ellos, se van al cine, se van al parque… y llega un momento en el que te das cuenta de que ya no se tiene tanto contacto con el resto de padres. Te paras a pensarlo bien, y llegas a la conclusión de que igual es la etapa más importante en la que ese contacto deba mantenerse, conocernos un poco, pues al fin y al cabo nuestros hijos salen juntos y en cualquier momento podría hacernos falta localizarnos. Entendiendo esta situación comienzas a pedir a tu hija adolescente los contactos no sólo de los amigos y amigas que aún te faltan, sino el de sus padres también. Ya en tu misma agenda telefónica empiezan a aparecer contactos como “XX madre de YY colegio”, con suerte de que sepas su nombre, que en caso de no conocerlo ya empiezas a sumar contactos del tipo “madre de YY”, y cruza los dedos para que no se te ofrezca llamarle o te verás como yo en alguna ocasión:

  • ¡Hola!, ¿Es la madre de X? Soy la madre de Y –

Pero desde luego eso no queda ahí. Porque un día llega el grupo de las madres del colegio en whatsapp, y ahí es donde ya tú misma, tranquilamente, asumes y aceptas tu pérdida de identidad al llegar y tener que presentarte: -“Hola, soy Zulema, la madre de Y” Sabes perfectamente que de otra forma, nadie conseguirá ubicarte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies