Para poner nombre a las emociones hay que saber compartirlas

emociones

Siempre me han dicho que soy una persona muy mía, muy cerrada, como una piedra o como si tuviese una coraza constante. Y aunque no lo sea del todo, gran parte si es cierta, mi entorno generalmente me ve así.No soy una persona que comparta sus emociones o sentimientos fácilmente, es algo que por regla general queda sólo para mí y es muy difícil que otras personas puedan llegar a ello.

Es algo en lo que llevo tiempo pensando, tratando de hacer memoria y analizar un poco, el por qué soy así y qué puedo hacer para que a mis hijos no les pase lo mismo. Y después de analizar bastante creo entender el motivo y me doy cuenta de que ya hace tiempo trabajo con mis hijos para que no les suceda. No les ridiculizo en sus emociones y les ayudo a ponerle nombre cuando ellos no lo hacen o no saben cómo hacerlo.

 

 

 

Cuando era pequeña yo siempre fui la quejica, la llorona, la mimosa y consentida (aunque en esto último sí había gran parte de verdad). Y hoy me doy cuenta de que mi entorno, a pesar de no hacerlo con mala intención o con intención alguna, no era lo receptivo que se necesitaba. Supongo que frases como “es que está todo el día llorando sin motivo” consiguieron a lo largo del tiempo que yo dejara de mostrar mis emociones y quedaran en una caja cerrada a la que sólo yo tenia acceso, hice inaccesible esa parte de mí para no tener que escuchar esas típicas frases en momentos en los que yo realmente no me encontraba bien.

 

Y hoy en día mantengo esa caja, aunque cada día está un poquito más abierta y más personas tienen acceso a ellas. Es curioso que se ridiculice a un niño y se minimicen sus sentimientos pero sin embargo cuando un adulto expresa lo mismo se le respeta. Creo que fue ese pequeño cambio el que poco a poco me ayudó a ir abriéndola, el ver que en algunos momentos yo explotaba pero no obtenía frases sin sentido, sino que me sentía escuchada y respetada. ¡Qué fácil sería hacer lo mismo con los pequeños y no convertirlos en personas cerradas!

 

Y en ese punto estoy desde hace tiempo y pienso seguir. Escuchando, guiando y ayudándoles a darle un nombre a lo que sienten cuando ellos no saben hacerlo. Con el pequeño es muy fácil, con la mayor es algo más complicado, pero aunque decida no responder en ese momento porque no quiere compartirlo, sé que me escucha y piensa. No le insisto demasiado porque ése es su espacio y sólo ella debe decidir cuándo se puede pasar, pero sé que escuchar en palabras que entiendes que está enfadada, o triste… que lo comprendes como también comprendes que en ese momento no quiere compartirlo pero que estarás ahí para cuando quiera hacerlo, ayuda mucho. Ayuda tanto que termina abriéndose a ti y contándotelo, y es ahí cuando los escuchas, cuando tú también comprendes la inmensidad de la niñez y lo que supone para ellos algo que nosotros podemos considerar una chorrada. Pero tenemos que estar dispuestos y receptivos para entenderlos y poder ayudarlos.

 

Para mí todo esto ha sido un ejercicio y un esfuerzo enorme. Todo un reto de superación en mi forma de ser, en mi carácter. Si yo siguiese siendo una persona totalmente inaccesible emocionalmente no podría ayudarles, porque para que un niño comprenda que esas emociones son normales y que todos las tenemos también necesitan verlas y escucharlas. Mostrar nuestras emociones y sentimientos, aunque en ése momento no sean positivos, sí están aportando algo grande a la relación con nuestros hijos, no se deben ocultar para que ellos no estén tristes o no se sientan mal por nosotros. La raíz la tenemos ahí, en mostrarnos tal como somos para que ellos comprendan la normalidad y la grandeza del interior de una persona, para que no sientan miedo o que no es algo normal cuando ellos experimenten las mismas emociones, y por tanto que no vean la necesidad de esconderlas.

 

¿Y contigo tus padres o familiares cercanos se mostraban tal como eran, o escondían las emociones no tan positivas para protegerte? ¿Lo haces igual como padre/madre?

 

15 thoughts on “Para poner nombre a las emociones hay que saber compartirlas

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Muy lúcido tu post 🙂 A mí me pasó algo parecido, me decían que tenía muy mal carácter y durante muchos años me costó mucho mostrar enfado incluso cuando tenía razón de enfadarme. Me ha costado mucho superarlo. Tu post me ha hecho pensar. Gracias!

    1. Hola Vivian!! eso también me pasa a mí, siempre me han dicho de mi mal carácter porque soy de esas personas impulsivas que no se callan nada… también estuve un tiempo ocultando esa parte de mí por los comentarios, pero ya hace mucho que comprendí que yo soy así y tampoco considero que sea algo malo. Es cierto que a veces me puedo pasar en mis formas en un momento “caliente” pero también sé rectificar. Gracias por comentar guapa!

  3. me encantó el post!…. me sentí sumamente identificada… me cuesta muchísimo demostrar mis sentimientos, suelo esconderlos, o bien no reconocer lo que siento. era lo que necesitaba leer, para saber cómo poder actuar con mi hijo cuando llora y llora sin razón… a veces su padre me dice que es un mal criado y un mamón, que si yo le hago caso, seguirá así, pues ahora puedo ayudarlo a entender qué le sucede…. muchísimas gracias.
    sofia

    1. Gracias a ti Sofía, me alegra mucho que mis palabras te sirvan para ver un poquito de luz en este asunto que por experiencia propia sé que no es fácil. Mi principal paso ha sido abrirme yo, volver a reconocer mis emociones y mostrarlas para poder darles sentido, normalizarlas y explicalas. Un besote!

  4. Uau, muy buena reflexión. Ole por saber expresarte así, reconocer tu carácter y saber hacerlo ahora de forma que tus hijos no pasen por lo que tu pasaste.
    Pues no se, la verdad que en mi casa hemos sido un poco cerrados sobre todo a la hora de demostrar sentimientos como abrazos, besos, pero no lo había pensado desde ese punto de vista. Tengo que reflexionar sobre ello…
    Un abrazo guapa!

    1. Gracias por tu comentario guapa!! Yo en mi niñez también fui así de cerrada para los besos y abrazos también, pero creo que en mi caso todo fue por lo mismo, frases en principio inocentes o no tan inocentes pero que no se tuvo en cuenta la consecuencia que podía causar

  5. Excelente reflexión y me alegro mucho que hayas dado con el asunto en cuestión. Seguro que una vez sabido esto, podrás ayudar a tus hijos en todo y sabrás ponerles las palabras que les faltan. A veces, inconscientemente hacemos comentarios que pueden herir profundamente, tienes toda la razón. Yo, que mi hijo ahora ya entiende muchas cosas, intento expresarme bien y evitar cualqueir tipo de comentarios de este tipo, porque ellos se quedan con todo. En nuestra casa de momento somos bastante abiertos y estamos dándonos besos y abrazos a todas horas y a mí me encanta escuchar a mi niño decirme a todas horas “Mami te quiero”, pero es verdad que es un tema que he trabajado mucho con ellos. Aunque a veces no sepas muy bien si lo haces bien o mal…

  6. Qué entrada tan buena. Y qué importante es que las emociones fluyan libremente entre los miembros de la familia.
    Te felicito por cómo estás derribando, poco a poco, todas esas barreras emocionales que tu entorno construyó en tu interior. A mi me pasó algo muy parecido.
    Sin duda, el primer paso del camino para conseguir esa fluidez emocional es, sin duda, que nosotros expresemos nuestros sentimientos a nuestros hijos. Con el tiempo (no mucho) eso creará un vínculo emocional tan estrecho que acabará por motivarles a contarte los suyos, sin ni siquiera tener que preguntarles.

    ¡Enhorabuena por tus avances!

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