Mis fantasmas interiores

Hoy hablaremos de algo que cuesta entender y manejar. Mi impotencia, mi rabia, mi capacidad de empatizar y entender en algunos momentos… mis fantasmas interiores que de vez en cuando hacen acto de presencia para enseñarme que debo trabajar más conmigo misma.

 

El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma.

Aldous Huxley

Hace nada encontré por la red un artículo de Meritxell Blasco que me encantó. En él nos hablaba de las sombras, esas que nos acompañan en el resto de nuestra vida y que son creadas principalmente por vivencias o ideas que simplemente rechazamos. Me hizo pensar y recapacitar sobre las mías, sobre mis  fantasmas interiores  y en cómo influyen en mi vida.   Todo el que me conoce me ve generalmente como una persona con bastante autocontrol. Pero esta apariencia no es del todo real. Si bien tengo bastante capacidad de aguante, mis sombras, mis fantasmas interiores, muchas veces me atormentan y hacen que salga la fiera. A veces hace falta bastante poco para que mis fantasmas hagan presencia y me arruinen todo un día al completo.   Desde que fui madre era consciente de que algo en mí debía cambiar. Necesitaba trabajar conmigo misma y dominar mi carácter para poder educar, y es algo que poco a poco he ido consiguiendo. Cada pequeño paso ha sido una gran meta, pero este trabajo parece ser algo indefinido, a cada vivencia voy descubriendo algún que otro pequeño fantasma que se encontraba muy escondido dentro de mí. Y lo que es peor, esos fantasmas consiguen aún hoy en día hacerme pensar por unos momentos que no soy capaz, que estoy fracasando.   Por suerte soy lo que se dice dura de mollera, y al día siguiente al despertar tengo claro que eso no es real y que sólo ha sido una mala pasada por el agobio del día, por la impotencia de no haber sabido controlar la situación. Si bien los pequeños fantasmas consiguen hacerse conmigo durante un día, al día siguiente se encuentran minimizados, arrinconados y asustados por alguien que quiere y debe hacerles frente. El trabajo interno con uno mismo es el mejor trabajo que podemos realizar en nuestra vida, pues nos libera y nos ayuda a mejorar, a sentirnos mejor con nosotros.   Nosotros somos muy grandes y los fantasmas suelen ser relativamente pequeños cuando te enfrentas a ellos de forma positiva. Aunque por unos momentos parezcan los más grandes del mundo, todos tenemos la capacidad de reducirlos, analizarlos, enriquecernos y enfrentarlos.   Ayer mismo tuve uno de esos días arruinados por mis pequeños fantasmas, por mis sombras. Un día arruinado también para los que me rodeaban, pues si bien pudimos disfrutar de muchas cosas fueron mis sombras las que disfrutaron de su acto de presencia. Hoy, me he propuesto que no vuelva a suceder, porque no vale la pena. Como decía Meritxell en su artículo, trataré de aceptar que las cosas a veces pasan porque deben pasar, porque necesitamos aprender, y trataré de entender lo que siento yo misma en determinados momentos.   Hoy queridos fantasmas, queridas sombras… iniciamos otro camino de la mano.

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