Madres separadas: La ausencia

Madres separadas: La ausencia

 

Hace un tiempo escribí unas palabras aquí sobre lo que me suponía la separación de mis hijos en ciertos momentos, sobretodo en periodos de vacaciones donde la separación es más larga de lo habitual. La verdad es que nunca pensé que ese escrito llegase a tantas personas, y que tantas mujeres para mí desconocidas hasta ese momento pudiesen sentir y compartir exactamente lo mismo que yo describía en ese texto. A raíz de esos comentarios he descubierto a muchas mujeres en situaciones similares a lo que yo vivo cada día, y que como yo, se preguntan qué hacer.   Si les digo que tengo respuestas mentiría, de hecho mis soluciones pueden no ser viables para cualquier otra persona. Yo simplemente he vivido y trato de vivir de forma que las cosas afecten lo menos posible, a veces lo consigo y otras no tanto.  

Ya hace también casi un año que escribí en el blog de mi amiga Orquídea sobre la ausencia del papá. Un texto que me costó escribir porque causaba y causa y dolor, y del que sinceramente más de una vez me he arrepentido de haberlo publicado, pero otras tantas me he alegrado. Me alegraré siempre que sirva para otra persona que esté pasando por lo mismo, y por qué no, porque tenemos el derecho a desahogarnos como queramos que ya bastante complejo es nuestro día a día.  

 

Como ya dije en su día, sé que situaciones hay muchas y muy diferentes, pero yo sólo puedo hablar de la mía, de mi historia personal y de lo que cada día debemos asumir y afrontar. Como ya he dicho en muchas ocasiones e insistiré en ello, la separación se da en una pareja, no debe darse nunca en una familia. Que una pareja se separe no quiere decir que una de las partes se desentienda de sus hijos, son sus hijos, su responsabilidad, y esos niños necesitan tanto de su padre como de su madre.  

Nunca he compartido ni comparto el dicho de “ser padre y madre”, de hecho me parece bastante injusto inclinar con esa frase una carga tan tan grande, que además es irreal. Las madres somos madres y sólo podremos ser madres, cuando el papá no está existe una ausencia que nosotros cuando llegue un momento dado no podremos cubrir de ninguna forma. Es fácil pensar que sí cuando los niños son bastante chiquitos, pero con el tiempo te vas dando cuenta de que eso no es así, y te ves en situaciones desagradables que tienes que afrontar y ayudar a tus hijos a afrontarlas.  

 

Tengo que decir alto y claro que hay muchos padres en el mundo que se olvidan de que son padres (no dudo de que existan madres también, hablo de lo que yo conozco). Padres que desatienden por completo, que no cumplen sus visitas, que dejan a niños esperando una simple llamada, un ¿cómo estás?, incluso padres que ponen hasta tierra de por medio, a veces por necesidad y otras no. Existen padres con una total falta de interés hacia lo que son sus hijos, que se olvidan de sus necesidades emocionales, de su necesidad de afecto, cariño y atención.  

 

Ante un padre ausente, hay un niño con sentimiento de abandono y una madre destrozada por no saber qué hacer ante tal sufrimiento. Realmente las madres quedamos totalmente desarmadas ante un acto así, perdidas, pues a veces ni el diálogo con el otro progenitor da sus frutos, la falta de interés es tal que ni explicando la situación que el menor tiene es capaz de rectificar y darle lo que de verdad necesita.  

 

 

Cuando tras la separación queda una ausencia:

 

  • El niño puede tener sentimiento de abandono, llegándose incluso a culpar de esa separación y pensar que realmente ha hecho algo mal para que el otro progenitor simplemente desaparezca casi de su vida.
  • La ausencia paterna también genera niños más rebeldes y antisociales.
  • Les afecta en su rendimiento académico notablemente.
  • Tienen más dificultad para establecer relaciones sociales de una forma sana.

   

¿Qué podemos hacer las madres en esta situación?

 

Lo primero que podremos hacer es hablar con la parte la situación que se está creando y las consecuencias que generan en el día a día del menor. La vía del diálogo es muy importante en todos los casos y en todos los sentidos.

 

Si ya has intentado esta vía y no cambia la situación, lo único que podemos hacer es armarnos de paciencia:

 

  • Paciencia para aprender a entender lo que está sucediendo.

  • Paciencia para hacerle entender a tu hijo que no tiene la culpa de nada, ni es por algo que haya hecho.

  • Paciencia para que cuando no puedas excusarle porque tu hijo vea más la realidad, puedas consolarle y hacerle ver otras cosas buenas que sí tiene en su vida.

  • Paciencia para no sacar a la loba que todas llevamos dentro cuando se trata de nuestros hijos. Aprender a controlarnos y darle la vuelta a las situaciones. No es algo que dependa de nosotras así que más vale construir que derribar.

  • Paciencia para afrontar y aceptar esta maternidad en solitario, que a veces es más compleja de lo que nos gustaría pero que les aseguro, nos dará muchas satisfacciones día a día.

 

Madres Separadas

 

 

2 thoughts on “Madres separadas: La ausencia

  1. Es la primera vez que oigo hablar a una madre separada con sentido común!!! No sabes lo q me alegro!!, por mi trabajo tengo la desgracia de ver como sufren los niños en estas situaciones y mas cuando los padres no son capaces de llegar aun entendimiento (hay autenticas guerras por todo… Que pena da!!)

    Que suerte tienen tus hijos!!! Mucho animo!!

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