La plaza del pueblo

La plaza del pueblo

  Como bien saben llevo un tiempo (más largo del que me gustaría) en silencio. Voy publicando lo justito, incluso ni eso, pero necesitaba tomarme todo esto con más calma para seguir disfrutando de lo que hago. En mi vida se abrieron otras vía que necesitaba explorar, explotar y aprender de ellas, así que me he quedado por la red en modo más observador que otra cosa. En este tiempo he tenido el gusto de poder observar, compartir y participar en diferentes grupos con diferentes perfiles de personas. Y no deja de sorprenderme que en cada uno, siempre termina saliendo algún tema por el que se pierde el respeto a los demás. Basta que algo no guste para que salgan a meterte la cabeza en la guillotina y decirte qué es mejor para tu vida. En este punto me gustaría hablar del respeto. Dentro de lo posible el respeto a los demás debe estar siempre presente, si no vas a ayudar mejor quedarnos calladitos que empezar a juzgar sin tener ni idea de los motivos que puede tener la otra persona para realizar esa consulta que tanto nos ha podido desagradar. En un mundo donde casi todo el mundo ya es pro algo, a veces se nos queda atrás el pro-respeto. Si tanto hablamos de crianza respetuosa, debemos aprender a respetar a los demás. Una persona que no sabe respetar no puede enseñar respeto, ni mucho menos ejercer una crianza como llaman, respetuosa. La crianza respetuosa no debe consistir únicamente en respetar a nuestros hijos, respetar sus ritmos y todos esos rollos que ya todos conocemos muy bien. Al igual que los respetamos a ellos debemos enseñarles el respeto hacia los demás, pero eso sólo podemos enseñarlo si de verdad lo ejercemos. ¿Por qué iba a enseñar a mis hijos a respetar a otras personas si después llego a Facebook y me despacho a gusto con la primera persona que realiza una consulta que no me gusta? Señores, señoras… siento ser pesada, pero respetemos. Puede ser que nos encante dar la teta y todos sabemos que es el mayor beneficio para un hijo, pero no tienes ni idea de los motivos que puede tener otra madre para no darla, no sabes nada de su vida, de su situación, y por lo tanto no eres nadie para juzgarla. Y esto exactamente igual con cada apartado de la crianza. Si decido dar papillas o sólidos, usar pañales desechables o de tela… es algo que sólo incumbe a esa familia y su razón tendrá para haber tomado esa decisión. Dejemos de convertir los grupos de Facebook en la plaza del pueblo donde terminan reuniéndose para juzgar a la vecina, y empecemos mirando y trabajando de puertas para adentro que es más constructivo. Si te cabrea ser juzgada, deja de juzgar a los demás.

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