El problema de no compartir

El problema de no compartir

Cuando nuestros pequeños van teniendo uso de razón, generalmente a partir de los dos años aunque diría que incluso antes, se nos presenta el “problema” de que quiera o no compartir sus cosas, ya sean sus juguetes o cualquier otra cosa que tenga a mano en ese momento.

El poder de la posesión se apodera completamente de nuestro pequeño que hasta ahora había sido un remanso de paz, y pasa a ser un pequeño rebelde luchando por su causa, no compartir.

Todo lo que está a su mano es suyo y de nadie más, aunque sea un juguete de otro niño cercano, si está en su mano es suyo y punto. Junto a la lucha de nuestro hijo comienza la nuestra propia, pues normalmente los padres queremos que nuestro hijo sea razonable y generoso con las personas que le rodean, queremos que sepa compartir.

 Yo misma me vi muchas veces convenciendo a mis hijos de mil formas diferentes para que prestaran algún juguete en un momento determinado, o lo que es peor, forzarles completamente a hacerlo. Con esto lo único que conseguí, dicho sea de paso, fue que dejase de llorar el niño del vecino para que empezase a llorar el mío, viéndose despojado de su preciado tesoro y soportando que un desconocido gozase de él ante su desconsuelo. Obviamente con la mejor de mis intenciones, pues mi finalidad siempre fue que él aprendiese a compartir. ¿Pero de cualquier forma? La escena anterior llegó a repetirse en varias ocasiones, hasta que viendo los resultados decidí pararme a reflexionar yo misma. ¿Me gustaría que alguien me obligase a compartir algo mío con un desconocido?

Obviamente mi respuesta era negativa, no me gustaría verme forzada a algo así. ¿Entonces por qué lo estaba haciendo con mis hijos? Pues porque en ese momento no pensé en otras vías para hacerlo. Pero las hay, y tanto que las hay. 

Pasar el llanto de un niño a otro por una misma finalidad no resultaba positivo ni beneficioso para nadie, así que sólo podía buscar otras alternativas. Cada vez que íbamos a un parque, encuentro familiar, o cualquier reunión donde habían más niños me atormentaba la misma frase, “mi hijo no comparte, no sé cómo hacerle entender y volverá a repetirse el conflicto”.

Hay que añadir que a este conflicto generalmente tenemos que sumarle las malas miradas de algunos padres si permites que tu hijo se salga con la suya, si permites que no comparta serás juzgado eternamente.

Pero el dar no puede ser algo forzado, cada uno da y comparte con quien de verdad quiere hacerlo. Sinceramente no hice nada del otro mundo en este aspecto para solventar el “problema” de no compartir, ya que realmente se  basa una vez más en madurez del niño. Una etapa más como cualquier otra durante la infancia.

Lo que hice fue tratar de ayudarle a empatizar un poco con las personas que le rodean. Cuando ellos se sentían mal por la misma situación (alguien no les prestaba algún juguete) simplemente hablaba con ellos sobre ocasiones anteriores donde ellos no quisieron prestar el suyo. Ayudarles a entender un poquito que prestar no significa perder, y que compartiendo se podía ganar mucho más que siendo digamos egoísta.

Poco a poco y con el tiempo esta situación fue cediendo y normalizándose, y yo simplemente aprendí a no avergonzarme de que mis hijos no supiesen o quisiesen compartir. No avergonzarme porque los demás pudiesen pensar que estaban “malcriados”. Simplemente decidí afrontar nuestro modo de verlo y darnos el tiempo necesario para superar ese conflicto a la vez que íbamos trabajándolo con el diálogo y experiencias vividas en carne propia (nada como chocar en tu propio espejo para verte mejor, decía mi madre).

Hoy en día con 11 y 8 años el problema muchas veces persiste en casa, pero tenemos en cuenta que todas las personas tenemos cosas que no queremos compartir con nadie. Nos permitimos tener objetos exclusivos, sean de la importancia que sean. Si los mayores los tenemos ¿por qué no los niños aunque sea un simple juguete?

Probablemente para ellos tienen más valor del que nosotros les damos. Y así quitando la exclusividad seguir trabajando con ellos este aspecto. En esta casa unos días están generosos por doquier, y otros días en plan si tocas eso te puedo sacar un ojo, ¿pero supongo que así son los niños no?

 

¿Te has encontrado con escenas así al salir con tu hijo? ¿Cómo las afrontas? Si te ha gustado el texto no dudes en darle al +1 🙂  

3 thoughts on “El problema de no compartir

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Sofía todavía es pequeña. La veo en el parque con otros niños y, es cierto que a sus once meses todavía no tenemos este tipo de conflictos. Pero cuando lleguen, que seguro que llegaran por la caprichosilla y cabezota que es, no veo mejor solución que la que comentas. Además razonando con los niños de esa forma les enseñas no solo a compartir, sino a solucionar los problemas a los que se enfrenten de otra manera.

    1. Asi es Ana, pero es que además de enseñarles te ahorrarás muchos malos tragos… una vez lo asumes de esta forma todo es más sencillo. Los adultos como tal, muchas veces pedimos, exigimos e incluso forzamos a los niños a hacer cosas que ni nosotros mismos hacemos, y no paramos a valorarlo. Un beso!

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