El camino de la maternidad

El camino de la maternidad

 

Querida amiga que me lees detrás de esa pantalla:

Hoy me apetecía escribirte una simple carta, que aunque bien no es a “puño y letra” como las de antes sí que le doy el mismo cariño. Si has llegado hasta esta página es porque probablemente tengamos en común algo muy valioso: hijos. No sé cómo serás físicamente, pero sí estoy segura de que serás una madre entregada y que como yo, busca hacer las cosas de mejor forma cada día. Si has llegado hasta aquí es muy probable que haya sido buscando, buscando información o experiencias para alguna situación que puedas estar atravesando, o porque simplemente te apetecía leer cómo lo hacían otras madres. Así mismo fue como llegué yo a esta pequeña locura que comenzó ya hace casi cuatro años, y aquí sigo. Te estarás preguntando también, ¿pero por qué me cuenta todo esto? Y no te faltará razón. Lo hago porque hoy me apetecía darte una entrada diferente. Una entrada libre de experiencias propias o tips. Bueno realmente te estoy mintiendo, esta entrada sí pretende darte un nuevo consejo. Con la llegada de internet hemos perdido espontaneidad, creatividad propia, capacidad de decisión. ¿No estás de acuerdo? Sí, sé que es cierto que a la vez también se ha ganado justo en lo mismo, ¿qué contradictoria estoy resultando, verdad? Lo que quiero decir es que hoy en día cuando tenemos cualquier problema en nuestra maternidad, cualquier pequeño inconveniente donde no sabemos muy bien qué hacer y nos asaltan las dudas recurrimos a esto. Buscamos experiencias ya vividas por otras madres, observamos sus soluciones, probamos… acertamos o fallamos y vuelta a empezar. También nos enriquecemos unas a otras, puesto que vas adquiriendo ideas que quizá por ti misma no hubiesen llegado. ¿Pero por qué no probar y decidir por nosotras mismas, sin ninguna influencia? (Sí, sé que tiro piedras sobre mi propio tejado). Nadie mejor que nosotras mismas conoce a nuestros hijos, nuestra forma de pensar, sentir y vivir. Los parimos y los criamos, pasamos con ellos el tiempo suficiente para conocerlos perfectamente, y aún así muchas veces dudamos en algunas situaciones, nos cuesta tomar alguna decisión. Confiemos. [piopialo]Confía en ti, en tu familia, en todo lo que conoces, y prueba[/piopialo]. No pasa nada por equivocarse, hacerlo sólo es aprender el camino que no necesitas tomar y te sirve para reconducir hacia el bueno. [piopialo]Dentro de ti están las respuestas y soluciones, adaptadas a las necesidades reales de tu familia[/piopialo], de la forma de ser de cada uno. Has tenido la fortaleza y el valor para dar vida, y aunque a veces lo dudes, también lo tienes para tomar las decisiones correctas. [piopialo]Permítete probar, permítete errar, sé humana[/piopialo]. Las madres perfectas no existen aunque a veces leyendo por la red parezca lo contrario. La maternidad idealizada abunda, pero la real es muy diferente. Todas somos humanas y como humanas que somos, también tenemos nuestros momentos de bajón, tenemos días malos donde muchas cosas nos molestan, y a pesar de que amamos a nuestros hijos por encima de todo, también perdemos los nervios con ellos. A veces conseguimos soluciones verdaderamente efectivas, otras veces sólo nos duran unos días… seguramente como a ti te sucede ¿verdad? Y es así porque así es la vida, así somos las personas, así es la maternidad. Nuestros hijos son personas diferentes a nosotros, con sus defectos, virtudes, carácter… no existe la varita mágica para la maternidad perfecta y quien te diga que sí la hay, que todo es rosa.. te estará mintiendo. Cada etapa de nuestros hijos tiene sus más y sus menos. Yo ya he pasado por muchas de ellas. Actualmente estoy viviendo la adolescencia de mi mayor y créeme, no es fácil. En muchas ocasiones se te vienen encima cosas que siempre dijiste que nunca harías. Pero los niños crecen y las soluciones adoptan diferentes formas. Sí es cierto que siempre procuro que sean lo más respetuosas y empáticas posible, pero no siempre lo consigo. Y no pasa nada, de todo vamos aprendiendo. No te castigues si tú en un momento determinado tampoco lo consigues, no lo pases mal, simplemente experimenta con otras soluciones diferentes. [piopialo]Escúchate, escucha a tus hijos, escucha tu entorno. Y confía. Confía en ti como mujer, como madre[/piopialo] y como humana.

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