Zu: De hija única a mamá de dos

 

Hoy vengo a darles otro pedacito de mí. Para empezar les diré que soy hija única, y para no tirar abajo el dicho de que los hijos únicos son muy consentidos sí, lo fui. Siempre tuve las cosas fáciles, sin esfuerzos, sin “ganarlas”, por lo que es más difícil saber valorar lo que tienes de este modo.

Es por esto que hoy quiero hablar un poco de la autosuficiencia y el saber valorar lo que deseamos y tenemos. Precisamente la forma de criarme es lo que me hace recapacitar y tener muy claro que no es lo que yo quiero para mis hijos, porque aunque parezca que no hay nada de malo en ello sí que lo hay. A la larga genera una serie de problemas y necesitamos ir adquiriendo unos valores que se podrían tener desde el pasado para poder afrontarlo y superarlo. Por poner un simple ejemplo como ya he dicho siempre tuve de todo y más, nunca tuve que ganarme nada, apenas valoraba las cosas porque todo lo tenía, y esto hizo que al convertirme en adulta, tuviese que adquirir los valores de la responsabilidad y constancia para poder seguir hoy aquí. No es un camino fácil, a los adultos nos cuesta muchísimo más, aunque claro está todo se consigue con esfuerzo.

Precisamente es lo que quiero evitar en los enanos, quiero que ellos aprendan a ser autosuficientes y sepan valorar lo que tienen, y trabajar por lo que quieren, día a día, granito a granito. Con esto no quiero decir que no les dé a mis hijos todo lo que pueda, por supuesto que sí y siempre lo haré, pero de una forma más bien limitada, con control. No podemos hacer ver que las cosas caen del cielo cuando esto no es así y el día de mañana ellos mismos lo verán. Cuando llegue ese día quiero que sean personas capaces, constantes, responsables y sobre todo que valoren todo lo que les rodea, que no subestimen nada.

Supongo que el ver en ti cosas que no te gustarían ver en tus hijos nada tiene que ver con ser hijo único o no serlo, pero como es mi caso debo hablar desde él. También tuve claro que no quería tener un solo hijo. Sabía perfectamente lo que era y quería que mi hija tuviese una compañía, un hermano, un compañero de aventuras, de peleas, y todas las cosas que ellos comparten. He de decir que es la mejor decisión que he podido tomar, porque cada vez que les veo reír y jugar juntos sé que a pesar de sus peleas de hermanos, son felices en su compañía. En las últimas semanas también les he leído en blogs con las dudas de si se pueden querer por igual, y desde aquí me gustaría intentar dar mi visión. El amor que se siente por el primer hijo es igual de fuerte que el que puedes llegar a sentir por el segundo. Claro está que después cada uno de ellos te aportará cosas muy diferentes, como personas diferentes que son. Hay una frase que suelen decir mucho las madres: “ para mí los dos son iguales”. Pero no, no lo son. Son diferentes, pero tu capacidad para amar a cada uno sí es igual.

Sí debemos tener cuidado con el intentar que nuestros hijos sean como nosotros deseamos, porque esto no es así. Nuestros hijos son personas independientes a nosotros, tendrán su propio carácter y gustos y como padres lo mejor que podemos hacer es respetarlos. Respetar a nuestros hijos e ir dándole valores necesarios para que sean personas capaces, y a través de estos valores ir superando esos fallos que nosotros ya conocemos en el desarrollo de otro ser. Probablemente en este intento también meteremos la pata mil y una vez, en eso consiste y seguramente nuestros hijos también querrán cambiar cosas el día de mañana, pero eso querrá decir que hemos criado a una persona capaz de saber lo que quiere y trabajar por conseguirlo.

6 thoughts on “Zu: De hija única a mamá de dos

  1. Yo también soy hija única. Y tampoco he querido tener sólo un hijo. La diferencia es que mi padre me inculcó muy pronto que las cosas no se consiguen sólo con pedirlas si no que requieren un trabajo y un esfuerzo….. la teoría está muy bien. Pero cuando tuve algún problema siempre ha estado allí para allanarme el camino así que a la práctica siempre supe que más tarde o más temprano tendría lo que quería…. no se, ahora me has hecho reflexionar sobre el tema. Mira, a lo mejor gracias a ti me inspiro!!

    Buena entrada Zule, me ha gustado mucho, la verdad. Besos!

    1. Bruji yo es que a este tema le he dado mil millones de vueltas… supongo que cuando tienes un único hijo es casi imposible no darle todo o no estar ahí para si él no puede, resolverlo. Pero creo que hay que pensar un poco más allá, en el mañana de ese niño.

      Un besote guapa, inspírate que sabes que me encanta leerte jaja

  2. Me ha gustado tu post, sobre todo el último párrafo.
    No se si nosotros tendremos o no otro hijo, no creo que por ser hijo único tenga todo, igual puede ocurrir con dos o más, les podemos dar todo hecho sin que aprendan ciertos valores. Pero me ha gustado tu reflexión. Cuando tienes un hijo siempre piensas que no puedes querer a otro igual, pero siempre oigo que el amor se multiplica.
    Un abrazo

    1. Sí Carol, teniendo dos o más podemos caer en lo mismo, pero por lo que he visto en familias es más difícil. Son casos que se dan mucho más en familias con un único hijo. Son cosas que se hacen desde el amor, que en ese momento no se ven, pero sobre todo debemos ser conscientes que estamos formando a una persona que hoy es un niño, pero que mañana será un adulto.

      En cuanto al segundo hijo pues para mí es lo dicho, tu capacidad de amarlos es la misma para los dos, aunque los dos te van a aportar cosas muy diferentes. Además siempre me ha parecido muy curioso cómo dos personas pueden ser tan tan diferentes entre sí cuando crecen en el mismo entorno.

      Un besote guapa!

  3. Qué bueno esto que has dicho, Zulema:
    Hay una frase que suelen decir mucho las madres: “ para mí los dos son iguales”. Pero no, no lo son. Son diferentes, pero tu capacidad para amar a cada uno sí es igual.

    Estoy de acuerdo contigo. Una de las cosas que más claras he tenido en la vida, casi desde niña, es que tendría al menos 2 hijos. No quería repertir la historia del hijo único.
    A parte de lo que comentas, de conseguir las cosas sin esfuerzo, hay otra cuestión que marca mucho al hijo único y es el súper-zoom que hacen tus padres para analizar tus acciones, decisiones y todo lo que gira en torno a ti. Si yo hubiera tenido un hermano, nos podríamos haber repartido la atención brindada por mis padres. Tanto foco a veces puede ser demasiado absorbente.
    Besos!

  4. Vaya Sonia no sabía que también eras hija única, cuántas cosas tenemos en común!! tienes mucha razón en lo del super-zoom también, no había caído en eso pero es muy cierto, cuando eres hijo único las espectativas sobre ti son más altas y están mucho máspendientes también.

    Un besote!

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