Cuando no sigues a la masa

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Durante muchos, muchos años, las familias se han ido desarrollando bajo diferentes modelos de crianza, aunque, tristemente la influencia no siempre lo ha permitido. Casi todos tenemos un instinto nato a la hora de educar a nuestros hijos y guiarles, sólo necesitamos estar seguros de lo que hacemos para que nada nos impida avanzar junto a él.

 

Queramos o no, ser criado dentro de una familia no quiere decir que debamos compartir sus valores. Cuando llegamos a un momento en nuestra vida, si nos han dado las herramientas podremos plantearnos qué encaja en nosotros y decidir. Evidemente si esto sucede, es porque te han permitido pensar y desarrollarte por ti mismo, a pesar de que no hayas compartido otros muchos valores o formas. Probablemente dentro de unos años, mis hijos y los tuyos también conservarán parte de los valores inculcados y modificarán otros que no terminen de compartir, porque cada persona es individual y no todos podemos pensar igual.

Muchas personas hoy en día, hacen las cosas como se supone o esperan otros que las hagan, sin cuestionarse, sin pararse a pensar si realmente es lo que quieren o no necesitan, o simplemente si de verdad les aporta ese acto. Muchas personas simplemente siguen a la masa porque es lo que se espera que hagan, pero, ¿dónde quedó su forma de pensar? ¿por qué actuar para agradar en vez de hacerlo en la forma que más te permita avanzar?

 

Muchas veces se tiene miedo a lo que se sale de la norma, a lo que se ve diferente, y se tiende a etiquetar y apartar. Pero cuando hacemos esto, nos perdemos la esencia de la persona, nos perdemos toda la riqueza que puede aportarnos. Cada ser humano tiene mucho que aportar a nuestra vida, en cualquier forma. Cuando estamos abiertos y somos capaces de entender, de ponernos en lugar del otro y tratar de entender de verdad sus razones nos estamos enriqueciendo, aunque muchas veces no compartas lo que escuches. Cada posición contraria puede aportarnos positiviamente, aunque sólo sea para entender y reafirmar más nuestra propia posición.

 

Justo el otro día quedé realmente sorprendida viendo el programa “me cambio de familia”. Donde el intercambio se realizó entre una familia amante de los animales y otra amante del mundo del toro, ¿lo vieron? Una bomba realmente explosiva. La familia amante de los animales trató de explicar que no quería esa “cultura” en su casa ya que simplemente se trataba de maltrato animal (cosa que comparto al 100%), y la señora, siendo su marido torero se empeñó por todos los medios de “meter al toro” en esa casa. Cada intento de explicarle terminaba en pura frustración por parte de esta señora que afirmaba que el toro no siente ni sufre, que eso no es maltrato. ¿Si cada uno tranquilamente, aportase su punto de vista no sería mejor? Sin tener que llegar a confrontaciones ni descalificaciones. Las personas somos tan diferentes que somos capaces de enriquecernos mediante el diálogo.

 

Cuando nos encontramos delante de algo que no nos gusta o en lo que no estamos de acuerdo solemos tener dos opciones: tratar de conocer, y educadamente rechazar argumentando, o frustarnos ante la incapacidad de comprender al otro y comenzar una guerra de faltas de respeto.Obviamente la segunda opción para mí, no nos lleva a nada. La intolerancia es lo único que no nos beneficiará de ninguna forma, y el día que realmente la sienta simplemente ignoro y sigo a lo mío.

 

Cuando no sigues a la masa a menudo serás atacado por personas sin argumentos ni razones. Por personas que no llegan siquiera a plantearse el porqué están pensando de esa forma ni si de verdad es lo que más le beneficia. La masa hace la burricie estableciendo un modelo estándar de pensamiento que sólo da paso a una manipulación sutil (o no) para llegar a los logros de unos pocos. Tristemente el mundo está lleno de manipulación y obviamente de intolerantes manipuladores que no saben aceptar algo que ellos jamás llegarían a plantearse. De personas que bien por comodidad o bien porque nunca lo han intentado, no son capaces de pensar por sí mismos y aceptar que el al lado pueda no estar de acuerdo. Está lleno de personas que constantemente necesitan ser aceptados, necesitan que el otro esté contento con ellos para poder seguir adelante, sin importarle sus verdaderos valores o lo que de verdad quieren.Y es aquí donde se pierde la esencia de la persona, donde se pierde ese yo individual para pasar a ser uno más.Es aquí donde los argumentos se pierden, pues es difícil argumentar cuando tus motivos reales para seguir adelante en esa postura sólo es que la mayoría lo hace, y entonces llega el ataque. Y así vivimos en esta sociedad intolerante, atacando muchos a los que sí se atreven, a los que quieren cambiar algo, a los se guían por sí mismos.

7 thoughts on “Cuando no sigues a la masa

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. El seguir a la masa siempre lo asocio con ir como borregos. Y siento la expresión, pero cuando no nos planteamos las cosas y las hacemos porque es lo que se hace, es así.
    Las críticas vienen porque no hacemos lo mismo que ellos y eso les asusta, incluso no les gusta ver que hacemos quizás lo que ellos no se han atrevido.

    Un abrazo

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