Ahora voy ahora lo hago

  AHORA. Esa palabra que adopta casi todo preadolescente con una variación en su significado. Si convives con un preadolescente ya habrás descubierto que ahora no significa ahora, ya, en este momento. La palabra puede ir desde no tengo ganas de hacerlo al igual y con suerte lo hago mañana.   De esta forma cuando ilusa de ti dices, “cariño, quita los zapatos del salón que no van ahí y además podemos tropezar y caer”, obtienes por respuesta un sí mamá, ahora los quito. Pero pasan minutos y horas y los zapatos permanecen ahí, en medio del salón sin que nadie los mueva un centímetro. Y no, no es que se pasen horas sin moverse del sofá, es que se mueven y por no recogerlos ¡pasan por encima como si no estuviesen ahí! Y la cosa no estaría tan mal si sólo fuesen los zapatos, pero no, la escena anterior se puede repetir con cualquier clase de objeto, incluso los que no serías capaz de imaginar salvo si eres madre. ¿A que ninguna se extrañaría de encontrarse la escobilla del baño en medio de la sala? Yo tampoco. Incluso podríamos incluir encontrar el teléfono móvil que hemos buscado por todas partes dentro del retrete. Por suerte ésto sólo pasó una vez hace unos años.   Pero ¡ay amigos! Hoy vengo a traerles la clave para devolver el concepto ahora a su normalidad. Yo les juro que antes de llegar a esto he tratado de ser muy buenamadre explicando por activa y por pasiva, pero señores no nos engañemos… con preadolescentes a veces es más práctico el ejemplo visual que la charla. Así que viendo el poco éxito obtenido como buenamadre, sólo me dejan la opción de irme al otro extremo y arreglar el asuntito al modo malamadre.   La solución es bien sencilla, sólo requiere un poco de sordera, mucha paciencia, amarrar el remordimiento de madre por un ratito, y saber repetir una frase: SÍ ESPÉRATE, AHORA VOY.   De esta forma, imitándoles, ¡vaya si lo entienden!  

  • Mamá necesito ayuda con esto puedes venir?
  • Sí cariño, ahora.
  • Mamá estoy esperando, ¿vas a venir?
  • Claro cariño, ahora.
  • Pero mamá sigo esperando, ven ya por favor.
  • Claro, si ya voy!!

  Y de esta forma mientras después le ayudas, explicas el problema que puede suponer anteponer la diversión a las necesidades de la familia.   Cuando los niños van creciendo deben formar parte del hogar y colaborar. En mi caso que soy madre separada aún con más motivo pues no cuento con más ayuda que la de ellos. Se necesita hacerles entender la importancia de colaborar en casa, de priorizar para que todos podamos convivir en un lugar y ambiente apto para nosotros mismos.   En mi caso, la única fórmula que ha funcionado y sigue funcionando (espero que no me lean y si me están leyendo ya pueden borrar de sus cabezas el desafiar esta técnica :P) es la imitación de la conducta. Al ver sus propios actos reflejados en mí les hace pararse a pensar, valorar y rectificar, pero sí, a veces necesitan este límite que les haga más visible el problema.     ¿Qué tal lo llevas con tu preadolescente en casa?    

1 comentario

  1. Dile .k no hay semana k no se me pase por la mente su nmbore k la valoro y en mis oraciones los nombro .a sara y a yeremi. Un beso nieves y ke dios te siga dando esa fuerza k, sin ganas, hay k tener para seguir adela

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