Adolescencia: Desafío de los límites

Adolescencia: Desafío de los límites

 

La adolescencia es sin duda, la etapa más compleja en el desarrollo de un niño. El día a día se complica tanto para nosotros como padres, como para ellos mismos como hijos. Es un periodo bastante largo donde el consejo  familiar pasa para ellos más al segundo plano y toma más relevancia el grupo de amigos.

Es una etapa quizá más delicada donde los adultos debemos cuidar mucho más las formas si queremos llegar de verdad al nuevo adolescente que de un día para otro nos hemos encontrado en casa. En un abrir y cerrar de ojos nuestro hijo pasa de escucharnos y seguir nuestros consejos, a decirnos que no sabemos absolutamente nada y que mejor no nos metamos.

A pesar de toda la educación respetuosa que hayamos podido dar, esta etapa nos toca a todos. Nuestros hijos van a sufrir los mismos cambios que cualquier otro chico que haya recibido de cualquier tipo de educación, pero tengo que decir, después de un largo periodo de tiempo, que ciertamente la educación respetuosa facilita gran parte de este camino. Esto no quiere decir que el adolescente quiera pasar gran parte de su tiempo contigo, o que no vaya a desafiar los límites, porque lo hará, pero sí está más abierto a escucharte y compartir sus problemas, se conserva el diálogo o al menos así está resultando mi experiencia. Evidentemente no en el 100% de los temas, en esta etapa de desarrollo llega el momento en que mamá ya no debe saberlo todo.

La cuestión que planteo es, ¿realmente es malo que desafíen los límites y normas que hasta el momento existían?

Hay momentos en los que pueden presentarse situaciones realmente complicadas, pero la mayoría de las veces esos límites igual podrían ser un poco más flexibles u ofrecer otras alternativas al “no” rotundo y cerrado. Por supuesto hablo de situaciones corrientes que no entrañen peligro alguno para el niño, que muchas veces sí que existe y ellos simplemente no saben verlo o entenderlo. Lo complejo de esta etapa es que ellos ya se sienten mayores, se ven mayores, pero no terminan de entender que les falta aún madurez para aprender a mirar un poco más allá de las situaciones que se le presentan, aún les cuesta valorar consecuencias de antemano.

Cuando nuestro hijo desafía nuestros límites y/o normas, aparte de existir consecuencias, que debería haberlas y más en esta etapa, también debemos valorar el hecho de que nuestro hijo está expresando su personalidad, su modo de pensar y entender el mundo, aunque en ese momento pueda estar equivocado. Es un acto que nos muestra que no se conforma y acata, sino que tiene la capacidad de obrar y defender lo que realmente cree que es justo, porque en ese momento así lo estará viendo.

Cuando nuestro hijo reta los límites, generalmente no está buscando fastidiar a sus padres, sino que muchas veces está actuando acorde a su pensar  en el momento, que no siempre va a coincidir con la nuestra como padres y adultos.

Si estás viviendo o a punto de vivir el periodo adolescente en casa, te dejaré algunos pequeños tips que a mí hasta el momento, me dan resultado:

  • Escúchale mucho. Por encima de todo intenta siempre conservar el diálogo y mantener la confianza. Muchas veces te contará cosas que te molesten, que no terminen de gustarte… pero no es el momento de actuar ni de decir mucho, sólo de escuchar. Una mala reacción por nuestra parte puede conseguir que nuestro hijo poco a poco, deje de contarnos las cosas. Hay situaciones que perfectamente pueden esperar un poco y ver cómo se desarrollan, y otras que sí requieren de más diálogo y consejo, pero será más efectivo encontrando otro buen momento y planteándolo desde el lado curioso y la opinión, sin recriminar.

  • Si alguna norma está generando problema en la relación no te cierres. Existen muchas formas de aplicar una norma y no sólo una, es más efectivo buscar una solución sensata, cediendo parte y parte, a mantener una norma que se siga incumpliendo y generando conflicto. Negociar con ellos es muy positivo y da buenos resultados.

  • No te limites a conocer los nombres de sus amigos. En esta etapa, para tu hijo ellos lo son prácticamente todo. No se trata de ser la “madre molona metomentodo”, pero sí mostrarle interés por su grupo porque de esa forma seguirá compartiendo contigo. Invítales un día a almorzar, a dormir, o simplemente a un helado con par de amigos.

  • Si el grupo de amigos no termina de ser el adecuado, que esto sucede muchas veces y yo misma lo he vivido, es más factible intentar cambiar un poco su entorno a prohibirle nada. En mi caso el cambio de colegio a instituto nos hizo un GRAN favor en este sentido, ya que creó un nuevo grupo de amistades que es bastante bueno y sano.

Esta etapa no es sencilla, de hecho, en la crianza de nuestros hijos ninguna etapa lo es porque cada una tiene sus más y sus menos, pero quizá la adolescencia sea un poco más compleja que cualquier otra porque nuestros hijos ya piensan y deciden por sí mismos. No es una etapa mala como suele decirse y podemos aprender muchísimo de ellos si les escuchamos y acompañamos activamente.

Ver el cambio de niño a joven es una auténtica maravilla y regalo de vida que debemos disfrutar al máximo. Es el momento de estar y de acompañar más que nunca, porque es ahora cuando más necesitarán de nosotros, aunque ellos no sepan verlo.

9 thoughts on “Adolescencia: Desafío de los límites

  1. Holaaa!! Yo estoy pasando por esto y cuando me he dado cuenta mi hija ya la había liado gorda,jejeje,pensé que se estaba volviendo loca o algo así y que la culpa era mía que algo no hacia bien. Esto mismo me paso ya en la etapa que paso de celos cuando nació su hermano pequeño pero el asunto es que me volvió a pillar por sorpresa.
    Es complicado pero hay que recordar cuando nosotros pasamos por ese camino,un granito de arena era una montaña y ellos todo lo sienten así,cuando algo nos parece exagerado y a ellos se les va la vida en ello hay que ponerse en su lugar e intentar verlo a su manera para poder comprender y ayudarles.
    Las amistades es verdad que pasan a primer plano y en mi caso también el “novio”(madre mía que eso si es complicado)en fin….cuando todo pase supongo que nos reiremos de esto.
    Mucha fuerza a las mamas con hij@s adolescentes!!!!💪💪

    1. ¡Hola Cristina! Yo creo que de sorpresa nos pilla a todas… la verdad es que seguimos mirándolos como niños pequeños, hasta que un día sucede algo que nos hace revalorar y afrontar la situación con la realidad, y es que ya de niños poco tienen. El tema de los novietes es que… es para darle de comer aparte. También llevo ya experiencia con eso y vaya experiencia, un poco desesperante la verdad. Se me había juntado con un niño que la verdad… no, no podía ser. Pero como además estaba en su misma clase poco margen de maniobra tenía, además que cualquier cosa sólo servía para que se pusiese en mi contra. Por suerte el tiempo (y gracias que ha sido corto) me ha dado la razón y ella ha podido verlo, aunque creo que no llega a comprender del todo, pero bueno, lo importante es que esa situación se terminó hace un par de meses. Un beso!!

  2. Miedo me da cuando mis hijos lleguen a esa edad con la poca paciencia que tengo… jajajaja yo no tuve “edad del pavo” y deseo con todas mis fuerzas que sea genético jajaja y me hagan disfrutar y no sufrir su adolescencia. No obstante, tendré en cuenta tus consejos.

    http://www.elperiodicodetudia.com

  3. Me ha encantado!Son buenos tips, sin duda! Mi hijastra va por los 9 años y en fin… La preadolescencia ya te va avisando de los cambios…yo ya no la veo como una nena, la veo ya en transición, en cambio continuo.. Yo siempre estaré ahí para lo que quiera pero la adolescencia es bastante impredecible!! 🙂 Gracias Zulema, un besazo guapa!

    1. Ay Moni, es demasiado pero demasiado pronto aún.. jajajaja yo cuando tenia 12 decía oye, pues ni tan mal para el miedo que yo tenía, y a los 14… ¡tierra trágame! no quiero pensar qué será a los 16 jajajajaja

  4. mi problema es que el no cuenta nada de su vida, le preguntas y dice que todo bien, yo soy madre no vidente, dice que no sirvo xa nada como madre, ect. vive con el padre que tampoco sabe que hacer, sus amigos son lo mas importante, ha dejado de hablarnos

    1. Hola Begoña, con lo que comentas la verdad es que sólo puedo aconsejarte que intenten acudir a un psicólogo con él. Es una etapa bastante complicada de gestionar para nosotros pero si ninguno de los dos tiene recursos para afrontar la situación que se está presentando y el niño está diciendo esas cosas pues igual no estaría mal intentarlo y ver que sale de ahí, Espero que todo mejore. Un abrazo!

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