Acoso escolar o bullying: ¿Por qué ignorarlo en vez de atajarlo?


El acoso escolar, a pesar de la relevancia que está tomando en los últimos tiempos debido al incremento en la gravedad, no es ninguna novedad. Siempre ha estado ahí en mayor o menor medida, a pesar de que nunca se le hiciese demasiado caso porque en el fondo “son cosas de niños”.

Son cosas de niños.La gran frase que durante décadas y décadas han permitido que personas con menos recursos de defensa fuesen vejadas y masacradas hasta límites insospechados, ahora más visibles. Podríamos cambiar el “son cosas de niños” por “son cosas de padres, es cosa de educación”, y el atajo a este problema estaría más a mano, ¿no creen?

 

No voy a entrar a debatir los motivos por los que un niño/adolescente se puede convertir en un acosador, puesto que son muchos y de lo más variados. Pero sí quiero mencionar que ante cada niño así, se debería valorar un poco más su entorno real y su día a dia. A veces los verdugos también son víctimas aunque esto no excuse ni justifique su acto.

 

Pero sí podemos debatir lo que se hace al repecto. Porque si bien no podemos decir a nadie cómo educar a un niño, cuánta o en qué calidad brindarle atención y valores, sí podemos cambiar los sistemas (si es que existen) para luchar contra este gran problema. Dejemos de hacer ojos ciegos.

 

El acoso escolar o bullying lleva minimizándose demasiado tiempo, y cada vez que esto sucede se da más aliento a la persona que acosa, pues se le brinda la impunidad. El acosar, vejar, maltratar a otra persona no es cosa de niños. Los niños, aunque sean adolescentes no tienen la madurez real necesaria para entender el daño que están causando y las consecuencias que podría tener, pero los adultos sí la tenemos. ¿Por qué se decide ignorar y no hacer uso de ella? Es nuestro deber el proteger a los menores mientras estén a nuestro cuidado. Es nuestro deber aprender a ver la realidad para impedir que sucedan tragedias como las que ya hemos visto. No es nuestro deber esperar a que se solucione solo y mientras tanto un niño no sea capaz de levantarse de la cama para ir a clase.

 

No se debe esperar a la tragedia, hay que actuar a la mínima señal. No hay que tener miedo a informar a las familias de lo que está sucediendo, tanto de unos como de otros. Detectar el bullying en casa es mucho más complicado de lo que puede serlo en la escuela y aquí la comunicación es una gran herramienta para poder atajarlo. No esperemos a que sea tarde, hablen.

 

A riesgo de hablar de más, también creo que el profesorado debe estar más preparado para saber detectar y afrontar estos casos. Aún recuerdo la frase que me dijo un profesor “aquí hay niños que son acosados, pero yo, ¿qué puedo hacer?”, y se me siguen poniendo los pelos de punta. Nosotros somos los adultos y responsables de estos niños, no podemos quedarnos sin saber qué hacer. Si no se sienten preparados únanse a la lucha y pidan esa ayuda. Luchen por tener un poco más de formación en este sentido por el bien de los niños, pues ser profesores no sólo es enseñar una asignatura.

 

Todos juntos podemos en esta lucha. Para que ningún niñ@ más sienta la necesidad de quitarse la vida. Por una sociedad más tolerante, consciente y respetuosa.

5 thoughts on “Acoso escolar o bullying: ¿Por qué ignorarlo en vez de atajarlo?

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  2. Para mí lo más terrible es lo que apuntas, que ni se hace nada al respecto ni de dota a los maestros de herramientas y conocimientos para atajarlo. Con lo fácil que sería hacer un curso formativo y que puntuara para la oposición y promoción de plazas, o que fuera una asignatura optativa en la carrera… se lo harían todos.

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